Amenaza
Proceso, fenómeno o actividad humana que puede ocasionar muertes, lesiones u otros efectos en la salud, daños a los bienes, disrupciones sociales y económicas o daños ambientales. Las amenazas pueden tener origen natural, antropógeno o socionatural.
Terminología de UNDRR (2017)
¿Por qué es importante?
Las amenazas se suelen clasificar en función de si son naturales (en ocasiones denominadas físicas) o tecnológicas (a veces conocidas como artificiales o causadas por el ser humano). A veces se utiliza el término "peligro" en lugar de amenaza, sobre todo en el sector de los seguros.
Para reducir el riesgo de desastres de forma eficaz, es preciso tener en cuenta no solo lo que ha ocurrido, sino también lo que podría ocurrir. La mayoría de los desastres que podrían ocurrir aún no han sucedido
Los fenómenos naturales (o físicos) solo se denominan amenazas cuando tienen la capacidad de hacer daño a las personas o causar daños materiales o trastornos sociales y económicos. La detección de las amenazas naturales depende fundamentalmente de procesos naturales, como el movimiento de las placas tectónicas, la influencia de los sistemas meteorológicos y la existencia de cursos de agua y laderas (por ejemplo, que puedan generar desprendimientos de tierras). No obstante, otros procesos como la urbanización, la degradación ambiental y el cambio climático también pueden influir en la ubicación, incidencia (frecuencia) e intensidad de las amenazas naturales. Estos procesos se conocen como factores que aumentan el riesgo.
Los esquemas de clasificación de las amenazas varían en función de las distintas instituciones de investigación y gobiernos, pero pueden dividirse en:
- Las amenazas biológicas son de origen orgánico o transmitidas por vectores biológicos, como microorganismos patógenos, toxinas y sustancias bioactivas. Algunos ejemplos son bacterias, virus o parásitos, así como especies de fauna (incluidos insectos) y flora silvestres venenosas, y mosquitos portadores de agentes causantes de enfermedades. Ejemplo de amenaza biológica:“A room, a bar and a classroom: how the coronavirus is spread through the air”
- Las amenazas ambientales pueden incluir amenazas químicas, naturales y biológicas. Pueden ser creadas por la degradación ambiental o por la contaminación física o química en el aire, el agua y el suelo. Sin embargo, muchos de los procesos y fenómenos que entran en esta categoría pueden clasificarse de factores impulsores de amenazas y riesgos, más que de amenazas en sí mismos, como la degradación del suelo, la deforestación, la pérdida de diversidad biológica, la salinización y el aumento del nivel del mar. Ejemplo de amenaza ambiental:“Sea Level Rise may erode development in Africa”
- Las amenazas geológicas o geofísicas se originan en procesos internos de la Tierra. Algunos ejemplos son los terremotos, la actividad y las emisiones volcánicas, y los procesos geofísicos; como movimientos de masas, desprendimientos de tierra, desprendimientos de rocas, derrumbes en superficie y corrientes de lodo o detritos. Los factores hidrometeorológicos contribuyen de manera importante a algunos de estos procesos. Los tsunamis son difíciles de clasificar: aunque son provocados por terremotos y otros fenómenos geológicos submarinos, básicamente se convierten en un proceso oceánico que se manifiesta en forma de amenaza costera relacionada con el agua. Ejemplo de amenaza geológica: “China: Cascading down the mountain” (China: reacción en cadena montaña abajo)
- Las amenazas hidrometeorológicas son de origen atmosférico, hidrológico u oceanográfico. Cabe citar como ejemplo los ciclones tropicales (también conocidos como tifones y huracanes); las inundaciones, incluidas las crecidas repentinas; la sequía; las olas de calor y de frío, y las mareas de tormenta en las zonas costeras. Las condiciones hidrometeorológicas también pueden ser un factor que interviene en otras amenazas, como los desprendimientos de tierras, los incendios forestales, las plagas de langostas, las epidemias y el transporte y dispersión de sustancias tóxicas y materiales de erupciones volcánicas. Ejemplo de amenaza hidrometeorológica:“Climate change causes landfalling hurricanes to stay stronger for longer”
- Las amenazas tecnológicas se derivan de condiciones tecnológicas o industriales, procedimientos peligrosos, fallos de infraestructuras o determinadas actividades humanas. Entre los ejemplos cabe citar la contaminación industrial, la radiación nuclear, los desechos tóxicos, las roturas de presas, los accidentes de transporte, las explosiones en fábricas, los incendios y los derrames químicos. Las amenazas tecnológicas también pueden surgir directamente como resultado de los efectos de un suceso debido a una amenaza natural. Un ejemplo de amenaza tecnológica:“We must not wait for the next ammonium nitrate blast - solutions exist to improve safety”
Cada amenaza suele desencadenar un subconjunto de amenazas; por ejemplo, los ciclones tropicales (conocidos como huracanes en el océano Atlántico, ciclones en el océano Índico y tifones en el océano Pacífico septentrional) pueden provocar vientos intensos, mareas de tormenta y lluvias torrenciales, así como desencadenar amenazas secundarias, como desprendimientos de tierras. Si se produce una serie de relaciones detonantes estas pueden causar un efecto dominó o en cadena, por ejemplo en el caso del Japón, en 2011, cuando un terremoto provocó un tsunami que, a su vez, causó una crisis nuclear.
Características de las amenazas
Los sucesos debidos a amenazas naturales pueden caracterizarse por su magnitud o intensidad, su rapidez de aparición, su duración y el área que abarcan.
Las amenazas se producen con diferentes niveles de intensidad (o magnitudes) a lo largo de diferentes escalas de tiempo (a veces denominadas escalas temporales). Los científicos expresan la aparición de amenazas de diversa intensidad mediante probabilidades o períodos de retorno (también denominados intervalos de recurrencia), en un contexto de incertidumbre. En general, cuanto más largo es el período de retorno, es decir, cuanto menos frecuente es la amenaza, mayor es la intensidad de esta. Debido a la gran extensión de estos períodos de retorno, algunas comunidades pueden olvidar el peligro que entraña una amenaza de alta intensidad. Este fue el caso de la erupción del monte Pinatubo en 1991 (la segunda mayor erupción volcánica del siglo XX), que desplazó a 20.000 personas indígenas que vivían en las estribaciones del volcán y provocó grandes aludes de lodo (conocidos como "lahares") que afectaron a la población durante varios años pasada la erupción.
Las amenazas también se producen en diferentes escalas geográficas (espaciales). Por ejemplo, la aparición y el impacto de los tornados tienden a ser bastante localizados, mientras que las sequías pueden cubrir varias decenas de miles de kilómetros. Consulte aquí las diferencias entre riesgo intensivo y extensivo.
Muchos países están expuestos a múltiples amenazas. Por lo tanto, es fundamental tener en cuenta el riesgo relacionado con todo el espectro de amenazas que pueden afectar a las personas o a los bienes. Lamentablemente, en algunos casos no se han tenido en cuenta todas las amenazas; por ejemplo, tras el tsunami devastador del océano Índico de 2004, algunas viviendas de Aceh (Indonesia) se reconstruyeron en zonas inundables, de modo que las familias quedaron expuestas a futuras amenazas.
Las amenazas también pueden interactuar; la erupción del monte Pinatubo (Filipinas) en 1991 también estuvo acompañada del tifón Yunya, que empapó con agua de lluvia las cenizas volcánicas acumuladas. El gran peso de las cenizas mojadas provocó el derrumbamiento de los tejados de casas y negocios, lo que causó la mayoría de las 300 muertes directamente relacionadas con la erupción (Wolfe, 1992). Tal y como demuestra este ejemplo, la interacción entre amenazas puede dar lugar a que el impacto global sea mayor que si estas se hubieran producido en momentos separados, lo cual tiene grandes implicaciones de cara a la evaluación del riesgo. Lea un artículo relacionado:“Cascading disasters are causing extreme weather to pack an even bigger punch” (Los desastres en cadena están provocando que las condiciones meteorológicas extremas tengan un impacto aún mayor)

¿Cómo medimos las amenazas?
Essential steps in hazard assessment are identifying the relevant hazard(s) and the collection of hazard-related data. Once the hazards are defined, the next step often involves obtaining a variety of hazard-related data. The most essential data define the date, geographical location and extent, and maximum intensity of historical events. A collection of the spatial, intensity, and temporal characteristics for events in an event set is termed a hazard catalogue. Hazard catalogues can be used with risk models in a deterministic or probabilistic manner.
Este proceso puede requerir decisiones difíciles, como tener en cuenta amenazas secundarias (o cadenas de amenazas) que podrían desatarse a raíz de un suceso primario (por ejemplo, un incendio tras un terremoto) o las interacciones entre amenazas.
Los sucesos que han tenido lugar a lo largo de la historia suelen utilizarse en análisis deterministas que evalúan el impacto de sucesos pasados y la exposición actual, pero también pueden utilizarse para estimar la probabilidad de que aparezca una amenaza en un lugar con una intensidad concreta. Sin embargo, ya hemos señalado que las amenazas de alta intensidad tienden a ocurrir con poca frecuencia y presentan períodos de retorno largos. Esto significa que muchos de los niveles de intensidad de las amenazas (y, en última instancia, de los desastres) que podrían producirse aún no han ocurrido, especialmente en el caso de las amenazas geológicas, ya que su período de aparición es más largo. Los registros históricos de este tipo de sucesos no muestran el panorama real de los períodos de retorno de las amenazas. Por lo tanto, para “completar” los catálogos de amenazas se utilizan sucesos peligrosos generados por ordenador con características estadísticas coherentes con los registros históricos. Estos conjuntos pueden incluir miles o decenas de miles de posibles sucesos y tienen por objeto definir todo el abanico de sucesos que podría generar una amenaza. Los conjuntos se utilizan junto con la información sobre exposición y vulnerabilidad para cuantificar el riesgo que entraña una amenaza y las probabilidades de que ocasione pérdidas. Los modelos de riesgo probabilísticos contienen una recopilación de todas las "situaciones hipotéticas de impactos" posibles respecto a una amenaza y zona geográfica específicas. Obsérvese que el catálogo de amenazas suele asociarse a amenazas de evolución rápida; las evaluaciones del riesgo de las amenazas de evolución lenta, como la sequía, suelen realizarse utilizando enfoques deterministas.
Fuente: Fondo Mundial para la Reducción de los Desastres y la Recuperación (GFDRR, 2014a) https://www.youtube.com/embed/K6-yncANZds
¿Podemos reducir las amenazas?
Los efectos adversos de las amenazas, especialmente las naturales, no suelen poder evitarse por completo, pero su magnitud o gravedad pueden reducirse sustancialmente mediante diversas estrategias y medidas.
Entre las medidas de mitigación cabe destacar técnicas de ingeniería y construcciones resistentes a las amenazas, así como la mejora de las políticas ambientales y sociales, y la concienciación de la ciudadanía. Es importante señalar que, en las políticas sobre cambio climático, la “mitigación” se define de forma diferente, y es el término utilizado para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, que son la fuente del cambio climático.
Mejorar nuestro conocimiento de las amenazas y evaluarlas puede ayudarnos a detectarlas y, en algunos casos, a anticipar cuándo podrían producirse en distintos períodos. La anticipación abarca desde el análisis probabilístico de la aparición de amenazas a largo plazo, hasta la detección y el seguimiento mensual, diario o incluso horario, con el fin de enviar información a los sistemas de alerta temprana (SAT).
Los sistemas de alerta deben ir acompañados de estrategias de reducción del riesgo de desastres con el fin de reducir la vulnerabilidad y mejorar la capacidad de respuesta y recuperación de la población ante un desastre. En el caso de las amenazas de evolución lenta, si se detectan indicadores tempranos de una posible crisis, la alerta puede ser una herramienta clave para aumentar la resiliencia, como demuestran los sistemas de alerta temprana de seguridad alimentaria.
Para que los SAT sean eficaces deben constar de cuatro componentes: 1) detección, seguimiento y previsión de las amenazas; 2) análisis de los riesgos que entrañan; 3) difusión de alertas oportunas y oficiales; y 4) activación de los planes de preparación y respuesta para casos de emergencia. Estos componentes deben coordinarse entre muchos organismos nacionales y comunitarios para que el sistema funcione: si un componente falla o hay falta de coordinación, el conjunto entero podría fracasar.
En la actualidad no es posible advertir cuándo se producirán los terremotos; sin embargo, sí podemos señalar con cierta fiabilidad dónde podrían tener lugar. Por tanto, podemos mitigar sus repercusiones implementando códigos de construcción estrictos y llevando a cabo labores de concienciación sobre cómo llevar a cabo la respuesta. También es muy difícil alertar sobre las erupciones volcánicas. En ocasiones hay actividad previa a las erupciones (conocida como precursores) que, si se somete a seguimiento, puede dar indicaciones de cuándo podrían producirse las erupciones; no obstante, aún no es posible determinar el momento exacto de una erupción. Los precursores de las erupciones se utilizan para enviar información a los sistemas de alerta temprana, que proporcionan una serie de niveles de alerta con la correspondiente información de seguridad. Sin embargo, a pesar de las mejoras en la concienciación y las alertas tempranas relativas a los volcanes, algunos volcanes de "alta exposición" siguen sin estar sometidos a seguimiento. En el caso de los desprendimientos de tierras, podemos predecir su aparición basándonos en factores desencadenantes sobre los que podemos emitir alertas, como las lluvias torrenciales, pero no en el caso de factores desencadenantes repentinos, como los terremotos.
Actualizado por última vez el: 27 de septiembre de 2023
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