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Degradación ambiental

La degradación ambiental es, al mismo tiempo, el factor impulsor y la consecuencia de los desastres, ya que reduce la capacidad del medio ambiente de satisfacer las necesidades sociales y ecológicas.

Lecho de lago seco con barca

Fuente: Ververidis Vasilis/Shutterstock

El consumo excesivo de recursos naturales provoca la degradación ambiental, reduciendo así la eficacia de los servicios ecosistémicos esenciales, como la mitigación de inundaciones y desprendimientos de tierras. Esto conlleva un mayor riesgo de desastres y, a su vez, las amenazas naturales pueden degradar aún más el medio ambiente.

La reducción de la capacidad del medio ambiente de satisfacer los objetivos y necesidades sociales y ecológicos se denomina "degradación ambiental". Esta degradación y el consiguiente declive de los ecosistemas y sus inestimables servicios (es decir, los beneficios que obtenemos) están potenciando el riesgo de desastres. Los cambios ambientales influyen en la frecuencia e intensidad de las amenazas, así como en nuestra exposición y vulnerabilidad a ellas. Por ejemplo, la deforestación de laderas suele aumentar el riesgo de desprendimientos de tierras y la eliminación de manglares puede incrementar los daños causados por las mareas de tormenta.

Hasta un 40% del suelo del planeta está degradado, lo que afecta directamente a la mitad de la humanidad y pone en peligro aproximadamente la mitad del producto interno bruto (PIB) mundial (44 billones de dólares de los Estados Unidos).

Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CLD), 2022

La degradación de las tierras es a la vez causa y efecto de la pobreza y la vulnerabilidad de las zonas rurales. Los hogares rurales pobres de los países en desarrollo sufren de forma desproporcionada la degradación de las tierras, cuyos efectos directos incluyen las pérdidas del contenido orgánico, los nutrientes y la capacidad de almacenamiento y regulación de agua de los suelos, lo que a su vez conlleva una pérdida de capacidad productiva y del hábitat de especies silvestres. En los sistemas agrícolas de pocos insumos y bajo rendimiento habituales en las zonas rurales pobres, como África Subsahariana, el aporte de nutrientes al suelo es casi siempre inferior a lo producido. La degradación del suelo, por tanto, impulsa especialmente el riesgo de sequía, pero también puede favorecer el cambio climático, ya que provocan el aumento de las temperaturas medias y el descenso de las precipitaciones medias a nivel local.

La deforestación da lugar a inundaciones en las costas de África Occidental

La deforestación en África casi duplica el ritmo mundial, y el continente en su conjunto pierde unos 4 millones de hectáreas cada año. La pérdida de cubierta forestal ha aumentado particularmente a lo largo de la costa suroccidental de África, sobre todo a causa del uso agrícola de la tierra, la urbanización y los conflictos.

Debido a que los árboles tienen un efecto refrigerante en la atmósfera, la deforestación crea zonas cálidas que atraen brisas del océano durante el día, generando humedad. “Y esa humedad que se acumula en el aire solo tiene una salida”. Tiene que subir, creando el entorno perfecto para que se desencadenen tormentas", señala el meteorólogo Christopher Taylor.

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La mayoría de los ecosistemas han sido modificados intencionada o inintencionadamente para aumentar la oferta de determinados servicios. Sin embargo, el aumento de la oferta de servicios con frecuencia provoca la disminución de otros servicios, ya que los ecosistemas prestan muchos servicios simultáneamente. Por ejemplo, el aumento de la producción de alimentos modifica la capacidad de absorción de la tierra y reduce la protección frente a las inundaciones.

Las tasas de consumo excesivo superan ya en un 55% la biocapacidad del planeta.

Red de la Huella Global, Fondo Mundial en favor de la Naturaleza

El crecimiento demográfico y el desarrollo económico se consideran impulsores omnipresentes del cambio ambiental a través de la energía, el transporte, la urbanización y la globalización. El crecimiento económico suele ir asociado a la destrucción y degradación de los ecosistemas, por ejemplo, debido a la conversión de manglares en criaderos de camarones, de bosques primarios en plantaciones para producir aceite de palma o soya, o de humedales y llanuras inundables en urbanizaciones, o bien a causa de los procesos de degradación del suelo y agotamiento de acuíferos derivados de la agricultura intensiva. La búsqueda de un crecimiento económico ilimitado ha conducido a un consumo excesivo, insostenible y cada vez mayor de energía, agua dulce, bosques y hábitats marinos, aire puro y suelos ricos en todo el mundo.

La reducción de las precipitaciones en los trópicos está relacionada con la deforestación

Un equipo de investigación de la Universidad de Leeds combinó datos satelitales sobre deforestación y precipitaciones para demostrar que la pérdida de cubierta forestal en los trópicos durante los últimos 14 años estaba asociada a la reducción de las precipitaciones.

Calculan que, de aquí a finales de siglo, si se mantiene el ritmo de deforestación en el Congo, las precipitaciones en la región podrían reducirse entre un 8% y un 12%, lo que tendría grandes repercusiones en la biodiversidad y la agricultura.

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Al igual que otros factores que aumentan el riesgo, el consumo se caracteriza por la desigualdad social y geográfica. Muchos de los riesgos de desastre asociados al consumo excesivo de energía y capital natural no recaen sobre quienes se benefician del consumo y la riqueza generados, sino que se transfieren a otras personas que rara vez perciben los beneficios de dicho consumo. Esta situación puede dar lugar a la redistribución de los riesgos de desastre y de las pérdidas y repercusiones asociadas, lo cual potencia la desigualdad en materia de riesgos.

Quienes no han hecho nada para generar esta crisis son quienes están pagando el precio más alto.

António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas

Oportunidades para aumentar la resiliencia

Minimizar el impacto del cambio climático y la acidificación de los océanos en la biodiversidad, y aumentar su resiliencia mediante medidas de mitigación, adaptación y reducción del riesgo de desastres, entre otras cosas por medio de soluciones basadas en la naturaleza y/o enfoques basados en los ecosistemas, al tiempo que se minimizan los impactos negativos y se fomentan los impactos positivos de la acción por el clima en la biodiversidad.

Meta 8, Marco Mundial de Biodiversidad

Brote epidémico de la COVID-19: el trato que damos a los animales y al medio ambiente amenaza la salud humana 

Debemos prestar atención a las causas fundamentales de las enfermedades zoonóticas. Cuanto más cambiamos el medio ambiente, más probable es que perturbemos los ecosistemas y propiciemos la aparición de enfermedades. 

Considerar a los animales desde un punto de vista económico en lugar de ecológico supone una gran amenaza para el bienestar.  

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En el plano local, para reducir la degradación ambiental y el declive de los ecosistemas es preciso reconocer la conexión entre el desarrollo insostenible y la pobreza. A menudo, las comunidades se enfrentan a la necesidad de degradar su entorno natural como mecanismo de supervivencia a corto plazo para hacer frente a problemas inmediatos; por ejemplo, sobrevivir a una mala cosecha vendiendo madera. Por lo tanto, las estrategias para reducir la pobreza mediante inversiones en desarrollo respetuoso con el medio ambiente deben respaldar las labores dirigidas a reducir el riesgo de desastres y aumentar la resiliencia.

Restaurar, mantener y mejorar las contribuciones de la naturaleza a las personas, entre ellas las funciones y los servicios de los ecosistemas, tales como la regulación del aire, el agua y el clima, la salud de los suelos, la polinización y la reducción del riesgo de enfermedades, así como la protección frente a peligros y desastres naturales, mediante soluciones basadas en la naturaleza y/o enfoques basados en los ecosistemas en beneficio de todas las personas y la naturaleza.

Meta 11, Marco Mundial de Biodiversidad

Actualmente, una serie de enfoques y herramientas de gestión ambiental —incluidas las evaluaciones del impacto ambiental— ya tienen en cuenta explícitamente el riesgo de desastres. Al mismo, se está invirtiendo cada vez más en enfoques ecosistémicos de la gestión del riesgo de desastres en todos los niveles.

Hay algunos ejemplos clave de enfoques integrados que se han aplicado con éxito a mayor escala. Por ejemplo, el proyecto CLEVER Cities, dirigido por las ciudades de Hamburgo, Londres y Milán, utiliza soluciones basadas en la naturaleza como medio para mejorar la salud pública, la cohesión social y la seguridad ciudadana, a la vez que aumenta las oportunidades económicas. Mientras tanto, en Chile, el programa de colaboración Adaptation in Altitude, puesto en marcha y cofinanciado por la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación, se ha marcado como objetivo potenciar la resiliencia y la adaptación de las comunidades de montaña frente al cambio climático.

Las ostras ayudan a proteger la vulnerable costa de Apalachicola

Un tramo de 10 km de la autopista 98 que atraviesa la bahía de Apalachicola, en la península de Florida (Estados Unidos), se encuentra justo al borde del agua. La energía de las olas, la subida de las mareas y las fuertes tormentas provocan que este tramo de costa y sus diversas infraestructuras adyacentes sean particularmente vulnerables a la erosión crónica.

Para atenuar la acción de las olas y ayudar a proteger esta vulnerable línea costera y las infraestructuras críticas frente la erosión, se ha implantado una nueva solución basada en la naturaleza que ha consistido en crear hasta 20 acres de arrecifes de ostras artificiales y hasta 30 acres de marismas saladas.

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Desde el punto de político, existen elementos comunes en las políticas de éxito de todas las regiones, los cuales pasan por la gestión del cambio climático. Herramientas como la gestión integrada de los recursos hídricos y la ordenación de las zonas costeras; la supresión de subvenciones perjudiciales para el medio ambiente, especialmente a los combustibles fósiles, o la introducción de impuestos sobre las emisiones de carbono; las energías renovables, las zonas protegidas y la conservación de la biodiversidad, son ejemplos de políticas utilizadas en más de una región, pero adaptadas a cada contexto. Disponer de mecanismos y estructuras de gobernanza formales, sólidos y bien establecidos a todos los niveles de gobierno es un elemento básico necesario para poder aplicar con éxito las políticas ambientales.

Se han puesto en marcha planes innovadores que incluyen proyectos de "infraestructura verde" que potencian al máximo los servicios de los ecosistemas, incluida la reducción del riesgo de inundaciones. Por ejemplo, la ciudad de Beira (Mozambique) inició un proyecto comunitario de restauración de manglares. Asimismo, reunió a grupos comunitarios para dirigir la limpieza del río, establecer un programa de recogida de desechos en asentamientos informales y crear campañas de divulgación para concienciar sobre la importancia del río y su papel en la mitigación de las inundaciones urbanas. Esta iniciativa se llevó a cabo junto con intervenciones grises que incluían la ampliación de la cuenca mareal del río para aumentar la retención de aguas pluviales y la construcción de un desagüe mareal controlable para regular el caudal entrante y saliente.

Actualizado por última vez el: 6 agosto 2024

Lista de reproducción de videos sobre soluciones basadas en la naturaleza

Ejemplos de soluciones basadas en la naturaleza

India: Los agricultores frenan la desertización en Odisha

"En el distrito de Balangir, en Odisha, las intervenciones comunitarias para cavar pozos y estanques han permitido a los agricultores frenar la desertificación y la migración por situaciones de dificultad causadas por sequías".

Philippines: Lesson from New Clark City: Can ecosystem-based adaptation unlock urban resilience?

"New Clark City, a new city on the outskirts of Manila, is designed using ecosystem-based adaptation principles and innovative building materials."

Madagascar: Invertir la marea de arena roja: un llamamiento a la búsqueda de soluciones frente a la degradación de las tierras

"Las zonas protegidas desempeñan un papel estratégico en la economía del país y en su capacidad para resistir fenómenos meteorológicos extremos como sequías e inundaciones".

Colección: Los desechos y el riesgo de desastres

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Bibliografía