Pobreza y desigualdad
La pobreza es tanto un factor impulsor como una consecuencia de los desastres, y los procesos que agravan la pobreza relacionada con el riesgo de desastres están atravesados por la desigualdad.

Contenidos de esta página
- Pobreza y vulnerabilidad
- Riesgo de desastres y desigualdad
- Oportunidades para aumentar la resiliencia
- Recursos relacionados con la pobreza
- Secciones relacionadas en PreventionWeb
Es probable que la desigualdad socioeconómica siga aumentando y, con ella, el riesgo de desastres de aquellos países, comunidades, hogares y empresas que apenas tienen la oportunidad de gestionar sus riesgos y reforzar su resiliencia.
La geografía de la desigualdad se manifiesta a todas las escalas: entre regiones y países, dentro de los países y dentro de las ciudades y localidades. Esto es particularmente visible si se observa la relación entre la proporción de población por debajo del umbral internacional de pobreza y el número de personas afectadas por desastres.
El gráfico que consta a continuación pone en relieve las disparidades de la región de Europa y América del Norte con respecto a la subregión de África Subsahariana, en lo que se refiere a la relación entre la pobreza y las pérdidas económicas directas atribuidas a los desastres en 2021.
Análisis del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales (DAES) de las Naciones Unidas a partir de la Base de Datos Mundial de Indicadores de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (DAES, 2021)
Pobreza y vulnerabilidad
no solo guarda relación con la pobreza, si bien las investigaciones de los últimos 30 años han revelado que, por lo general, son las personas que viven en situación de pobreza quienes más suelen sufrir las consecuencias de los desastres.
Ellas tienen más probabilidades de vivir en zonas expuestas a amenazas y tienen menos posibilidades de invertir en medidas de reducción del riesgo. La falta de acceso a seguros y protección social hace que las personas en situación de pobreza suelan verse obligadas a utilizar sus bienes —ya de por sí escasos— para amortiguar las pérdidas provocadas por desastres, lo cual agudiza aún más su pobreza.
El 89% de los 1.500 millones de personas expuestas a inundaciones viven en países de ingreso bajo y mediano.
Banco Mundial, 2022
La pobreza es, en conclusión, tanto una causa como una consecuencia del riesgo de desastres, especialmente del riesgo extensivo; además, la sequía es la amenaza más estrechamente vinculada a la pobreza. El impacto de los desastres en las personas que viven en condiciones de pobreza puede provocar, además de la pérdida de vidas, lesiones y daños, la pérdida total de los medios de subsistencia, desplazamientos, mala salud e inseguridad alimentaria, entre otras consecuencias.
No se puede hablar de reducción del riesgo de desastres sin hablar de desigualdad
La evacuación como medida principal de seguridad ante cualquier tipo de desastre puede parecer bastante sencilla, pero las investigaciones demuestran que ni siquiera esta opción resulta siempre fácil para las personas más pobres y desfavorecidas.
La recuperación tras un desastre puede ser extremadamente desigual dentro de las comunidades —especialmente en relación con la vivienda y los mercados laborales—, lo cual puede agravar las desigualdades preexistentes.
Las personas más pobres y desfavorecidas tienen menos probabilidades de poder permitirse un seguro de hogar, y esto las expone a un riesgo aún mayor.
Más información
El cambio climático y la exposición a amenazas naturales son verdaderos obstáculos en los esfuerzos internacionales para acabar con la pobreza extrema en 2030. Shepherd, A. et al. 2013
Las investigaciones indican que los desastres causan empobrecimiento, lo que puede generar ciclos de pérdidas, círculos viciosos de la pobreza y la ralentización de las labores para reducir la pobreza. Sin embargo, no todos los desastres tienen consecuencias tan negativas a largo plazo, y la recuperación puede ser relativamente rápida en algunos países en comparación con otros (con notables diferencias entre los distintos grupos socioeconómicos).
Desde 2020, con la pandemia y la crisis del coste de la vida, el 1% más rico acaparó 26 billones de dólares (el 63% de la nueva riqueza generada), mientras que tan solo 16 billones de dólares (el 37%) llegaban al resto de la población mundial. Oxfam International, 2023
Los impactos desiguales de los desastres
Aunque las pérdidas absolutas tienden a ser mayores entre los grupos más ricos, el impacto relativo de los desastres en los hogares de ingreso bajo es mucho mayor.
Tomemos el ejemplo del huracán Harvey en 2017 en el condado de Harris (Texas), los daños per cápita sufridos por una persona latina a causa de las inundaciones atribuidas al cambio climático se estimaron en ~1.035 dólares de los Estados Unidos (en adelante, dólares). Aunque esta estimación es solo ligeramente superior a la de las personas blancas (828 de dólares), hay que tener en cuenta que el valor de la vivienda es más alto en los barrios blancos. La siguiente ilustración, extraída de este estudio, muestra la proporción de distintos grupos raciales en cada vecindario afectado en el caso hipotético de una inundación de 27 cm de profundidad atribuida al cambio climático. Esto pone de manifiesto que las amenazas naturales potenciadas por el cambio climático afectan y afectarán desproporcionadamente a los barrios menos privilegiados.

Los riesgos de desastre en las zonas rurales pueden estar particularmente invisibilizados, dada la baja densidad del capital producido y la disminución de la población. Los medios de subsistencia de las personas que viven en condiciones de pobreza en zonas rurales presentan una gran exposición y vulnerabilidad a las amenazas meteorológicas; además, su resiliencia frente a las pérdidas es baja, ya que disponen de escasa o nula capacidad de generar excedentes para absorber las pérdidas de ingresos agrícolas o ganaderos y para recuperarse. Incluso una pequeña pérdida podría agudizar la pobreza y la vulnerabilidad de cara al futuro.
Pedir a las personas que se preparen para los incendios no tiene sentido si no pueden permitírselo
Durante años, las autoridades han proporcionado a los ciudadanos una larga y costosa lista de tareas que incluso incluye adaptar la casa para que cumpla las normas de construcción modernas. Se trata de inversiones financieras y de tiempo considerables.
Hay muchas razones por las que la gente no se prepara, y una de las principales es la capacidad económica. Si una persona no tiene capacidad física para subirse a una escalera y limpiar los canalones o segar los alrededores de su propiedad y retirar la carga de incendio —y tampoco puede permitirse pagar a alguien para que lo haga—, ¿qué se supone que debe hacer?
Ha llegado el momento de concebir las medidas preventivas contra incendios del mismo modo en que concebimos la atención de salud preventiva.
Seguir leyendo
La pobreza y el riesgo de desastres también están muy presentes en las zonas urbanas. Por lo general, los hogares pobres de las zonas urbanas obtienen la mayor parte o la totalidad de sus ingresos del trabajo en la economía informal, por lo que se carece de cifras precisas sobre la pobreza urbana.
El cambio climático podría empujar a más de 130 millones de personas a la pobreza extrema de aquí a 2030.
Banco Mundial, 2020
La vivienda suele ser el principal activo económico de los hogares urbanos pobres, ya que no solo les proporciona cobijo y seguridad personal, sino que, a menudo, también constituye su medio de subsistencia. Por tanto, los daños en la vivienda o la pérdida de esta, junto con los bienes domésticos esenciales, suponen una enorme carga para las economías familiares, dado el elevado costo monetario que constituye reponer los bienes perdidos cuando los ingresos son bajos e irregulares y se carece de seguros o redes de protección social.
Ahora se sabe que la pobreza urbana tiene muchas otras dimensiones, como la falta de representación y de capacidad para incidir en la adopción de decisiones o la escasa provisión de infraestructuras y servicios básicos. La mayoría de las causas inmediatas de las privaciones asociadas a la pobreza urbana están relacionadas con el riesgo.
La desigualdad no solo tiene que ver con la distribución desigual de los ingresos.
Riesgo de desastres y desigualdad
El riesgo de desastres depende de una serie de factores sociales y económicos que determinan los derechos y las capacidades. El acceso a los servicios, la representación política y la situación social y económica inciden directamente en el riesgo de desastres y la resiliencia.
Uno de los factores clave de las zonas desfavorecidas es la baja calidad e inseguridad de las viviendas, que a su vez limita el acceso a los servicios básicos, como la atención de la salud, el transporte público y las comunicaciones, y a las infraestructuras, como el agua, el saneamiento, el drenaje y las carreteras. Las tasas de mortalidad y morbilidad más altas entre los niños, las personas de edad y las mujeres están directamente relacionadas con estos diferentes factores de pobreza.
La desigualdad facilita que el riesgo de desastres se transfiera de aquellos a quienes beneficia la toma de riesgos a aquellos que asumen los costos, a través de una rendición de cuentas ineficaz y un aumento de la corrupción. La desigualdad está vinculada a otros factores que favorecen el riesgo, ya que redistribuye el riesgo de desastres a través del desarrollo económico desigual, el desarrollo urbano segregado, el cambio climático y el consumo excesivo de recursos. Si la desigualdad continúa aumentando, puede convertirse en una fuerza mundial desestabilizadora que se manifieste no solo en forma de incremento del riesgo de desastres, sino también de disminución de las capacidades para gestionar esos riesgos.
Oportunidades para aumentar la resiliencia
Poverty and inequality drive vulnerability, but even the vulnerable have some capacities to cope with disasters. Strengthening these capacities, so long as they address needs and disaster risk in the long-term, and not simply the short-term, can enable communities to recover from disasters.
By enhancing resilience, households and society can also prosper in the face of disasters, breaking the cycle of disasters creating and being driven by poverty.
Strengthening livelihoods
Strengthening livelihoods and increasing resilience is therefore critical to reducing both disaster risk and poverty. En las zonas rurales, los medios de subsistencia son especialmente sensibles y vulnerables a las fluctuaciones del tiempo y fenómenos meteorológicos extremos.
La economía informal urbana está creciendo, proporcionando así medios de subsistencia a millones de personas. Con ella también crecen presiones ambientales, por lo que su evolución será decisiva para lograr la transición hacia una economía más resiliente. Fortalecer la resiliencia en la economía informal urbana consiste en trabajar con las personas que viven en condiciones de pobreza en zonas urbanas y no contra ellas, mediante el mejoramiento de los sistemas normativos formales y las operaciones de la economía informal.
El fortalecimiento de los medios de subsistencia puede tener muchas dimensiones, entre ellas:
- Desarrollo de infraestructuras y prestación de servicios básicos
Por ejemplo, gestión de cuencas hidrográficas, protección contra las sequías, gestión del riesgo de inundaciones, recogida del agua de lluvia, efectivo para obras públicas, construcción de sistemas de riego, canales y carreteras, recuperación y reconstrucción en casos de desastre, etc. - Gestión de los recursos naturales
Por ejemplo, agrosilvicultura, riego prudente, restauración de cuencas hidrográficas, etc. - Asistencia y protección social
Por ejemplo, sistemas de garantía de los medios de subsistencia, transferencias en efectivo, subvenciones para servicios públicos, etc. - Diversificación de los medios de subsistencia
Por ejemplo, fuentes alternativas de ingresos que sean resilientes frente a diferentes amenazas, etc.
Fortalecer los medios de subsistencia consiste en crear activos humanos, sociales, políticos, físicos, financieros y naturales. Los activos desempeñan dos funciones clave: 1) desarrollan capacidades mediante un mejor acceso a los recursos (por ejemplo, la educación conduce a un trabajo mejor remunerado); y 2) reducen la vulnerabilidad actuando como amortiguadores entre las personas y las amenazas y otras perturbaciones o tensiones.
El acceso a los recursos que las personas necesitan para generar activos se ve obstaculizado por la desigualdad que surge de la discriminación por motivos de género, edad, discapacidad o etnia, o por el control legítimo o ilegítimo de los activos. Por ejemplo, las mujeres están más presentes en los segmentos bajos y no remunerados de la economía informal urbana.
Bangladesh: Vivir con las inundaciones en casas flotantes
El proyecto CORE Bangladesh tiene como objetivo desarrollar capacidades de coordinación dentro de la gestión del riesgo de inundaciones, en favor de las personas que viven en situación de pobreza en zonas urbanas y periurbanas de Bangladesh. Está dirigido por partes interesadas de Bangladesh y los Países Bajos y consta de distintos componentes.
En esta entrevista, el profesor M. Shah Alam Khan explica cómo el componente de viviendas anfibias puede ayudar a las poblaciones de Bangladesh a afrontar las inundaciones recurrentes: “Teniendo en cuenta los medios de subsistencia de las personas, las diseñamos de tal forma que la estructura pueda soportar la carga de los telares manuales, lo cual permite a los miembros de la comunidad continuar con sus actividades para generar ingresos”. Como resultado, y gracias a nuestro diseño, las personas pueden permanecer en sus casas y no se ven obligada a alejarse de ellas, lo cual podría aumentar el riesgo de sufrir robos".
Lea la entrevista
Los hogares con más activos son menos vulnerables porque estos últimos amortiguan las pérdidas por desastres. Por ejemplo, dichos hogares podrían tener la oportunidad de vender animales si falla la cosecha, si bien los desastres intensivos pueden destruir todos los activos y reducir el valor de este tipo de amortiguación.
Sin embargo, las estrategias de afrontamiento al alcance de los hogares pobres (que se enfrentan a una situación de escasez) son el sobrepastoreo, la deforestación o la extracción insostenible de recursos hídricos, entre otras. Aunque a corto plazo proporcionan alimentos e ingresos, a largo plazo, estas actividades intensifican las amenazas y aumentan el riesgo de desastres. Cuando se dispone de planes de microfinanciación y protección social, es menos probable que los hogares adopten mecanismos de afrontamiento perjudiciales.
Protección social
Los programas de protección social son intervenciones públicas cuyo objetivo consiste en apoyar a las personas que viven en condiciones de pobreza y a los miembros más vulnerables de la sociedad, así como ayudar a particulares, familias y comunidades a gestionar el riesgo.
La protección social incluye redes de protección social (asistencia social y transferencias no contributivas, como transferencias de efectivo, alimentación escolar y asistencia alimentaria y subsidios dirigidos a grupos específicos), y seguros sociales (como pensiones de jubilación, supervivencia y discapacidad o seguros de desempleo). Muchos gobiernos y organismos de desarrollo invierten en programas de protección social para favorecer el alcance de los objetivos de reducción de la pobreza y, más recientemente, de reducción del riesgo de desastres.
Mozambique: integración de una protección social que tenga en cuenta las crisis en los protocolos de acción anticipatoria
Un aspecto interesante del cambio de rumbo de Mozambique hacia las acciones anticipatorias en materia de sequías es la integración de los agentes de protección social como colaboradores en el diseño y la puesta en marcha de acciones tempranas. Entre ellos figuran el Instituto Nacional de Acción Social y el Ministerio de Género, Infancia y Acción Social.
Los vínculos entre protección social y acción anticipatoria son diversos. Abarcan desde la utilización de desencadenantes predefinidos de sequía para fundamentar las transferencias en efectivo en programas de protección social hasta la localización precisa de los grupos poblacionales más vulnerables antes del impacto de un desastre.
Seguir leyendo
La protección social tiene cuatro enfoques básicos:
- medidas de protección para proporcionar socorro;
- medidas preventivas para evitar la recurrencia a estrategias de afrontamiento perjudiciales;
- medidas de promoción para aumentar la resiliencia; y
- medidas transformadoras para combatir la discriminación subyacente a la vulnerabilidad social y política (Davies et al., 2008).
Muchos países han logrado avances sustanciales en la reducción de la pobreza y en los objetivos de desarrollo, lo cual se ha vinculado a una reducción de la mortalidad relacionada con los desastres. Además, durante el período de seguimiento del Marco de Acción de Hyogo (2005 a 2015), los sectores de la alimentación y el bienestar social avanzaron considerablemente en la lucha contra la pobreza y la desigualdad: la seguridad alimentaria está mejorando en muchas regiones y la cobertura de la protección social está aumentando.
Sin embargo, la capacidad de invertir en protección social sigue siendo limitada en muchos países, y existen grandes disparidades en la capacidad de los gobiernos locales para satisfacer las necesidades de los ciudadanos.
Actualizado por última vez el: 29 de febrero de 2024
Recursos relacionados con la pobreza
Eche un vistazo a los siguientes recursos de PreventionWeb sobre la pobreza.