Análisis de rentabilidad de la reducción del riesgo de desastres (RRD): los beneficios de invertir RRD
Invertir en la RRD salva vidas, ahorra dinero y protege nuestros avances en desarrollo de cara al futuro.
Las inversiones en RRD no solo reducen las pérdidas ocasionadas por los desastres, también traen consigo beneficios económicos, sociales y ambientales que mejoran el bienestar y la resiliencia de los países y las comunidades. Los beneficios de invertir en adaptación suelen ser mayores que las “pérdidas evitadas” cuando se produce un desastre; es lo que se denomina el triple dividendo de la resiliencia
Los dividendos de la resiliencia a través de los Objetivos de Desarrollo Sostenible
El triple dividendo del desarrollo de la resiliencia es un enfoque que tiene en cuenta las pérdidas evitadas (primer dividendo), los beneficios económicos o de desarrollo generados (segundo dividendo) y otros beneficios sociales y ambientales adicionales (tercer dividendo) de las medidas de RRD. El segundo y tercer dividendo se obtienen independientemente de si el riesgo real se materializa o no.
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Infraestructuras resilientes
- En los países de ingreso bajo y mediano, invertir en infraestructuras más resistentes genera 4 dólares de los Estados Unidos (en adelante, dólares) en beneficios por cada dólar invertido.
- Invertir en microrredes de bajas emisiones de carbono permite aumentar la resiliencia frente a los desastres, al tiempo que favorece la reducción de emisiones.
- La sociedad obtiene una relación costo-beneficio de 11 : 1 por adoptar el Código Internacional de la Edificación y el Código Residencial Internacional de 2018.
Preparación
- Según un estudio de 2009, cada dólar invertido en preparación equivale a unos 15 dólares en futuros daños mitigados.
- Un análisis de la relación costo-beneficio realizado en Georgia concluyó que los 2,4 millones de dólares de ayuda externa al programa de gestión del riesgo de desastres de la Cruz Roja de Georgia, puesto en marcha en 2010, han retribuido beneficios extraordinarios. En las tres zonas estudiadas, las relaciones costo-beneficio observadas se encuentran entre 12,51 y 54,54.
Zambia y Tanzanía cosechan los beneficios de las inversiones en RRD
Los casos de Tanzanía y Zambia demuestran que los gobiernos y otras partes interesadas de los países en desarrollo pueden estimular el crecimiento económico invirtiendo en medidas de RRD, ya que esto les permite aumentar los futuros ingresos y crear un entorno seguro para las inversiones en otras actividades económicas.
Por ejemplo, la construcción de solo dos presas más generará un aumento del 0,3% en el crecimiento del producto interno bruto (PIB) de Tanzanía durante los próximos 30 años (0,2% en Zambia); sus resultados se deben en gran parte (97%) al efecto de expansión de la producción como beneficio secundario. Del mismo modo, la introducción de cultivos resistentes a la sequía y la gestión de la exposición (es decir, las restricciones del uso del suelo) potencian considerablemente las perspectivas de crecimiento económico.
Alerta temprana y acción temprana
- Emitir un aviso sobre la llegada de una tormenta o una ola de calor con tan solo 24 horas de antelación permite reducir los daños en un 30%. Invertir 800 millones de dólares en este tipo de sistemas en los países en desarrollo evitaría pérdidas de entre 3.000 y 16.000 millones de dólares al año.
- Los beneficios potenciales de las pérdidas evitadas podrían ascender a 66.000 millones de dólares.
- Disponer de sistemas de alerta temprana fiables y precisos genera beneficios con un valor de por lo menos diez veces su costo de implementación, ya que permite salvar vidas y bienes.
- Las mejoras introducidas en los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales para reducir las pérdidas causadas por desastres en los países en desarrollo pueden generar una relación costo-beneficio de 4 a 1 y de 36 a 1.
- En general, las inversiones en servicios climáticos tienen una relación costo-beneficio de 1 : 10.
- En Bangladesh, las alertas tempranas de ciclones han reducido notablemente el número de víctimas mortales relacionadas con estos fenómenos meteorológicos. Durante el ciclón Matmo-Bulbul, en 2019, fallecieron menos de 20 personas, y 2,1 millones más fueron trasladadas de forma segura a centros de evacuación.
- En Samoa, según un estudio de 2019, por cada dólar invertido en servicios de alerta temprana de ciclones, se obtiene un beneficio de seis dólares.
- Un estudio muestra que obtener previsiones un 50% más precisas genera un valor de al menos 2.100 millones de dólares al año, teniendo en cuenta solamente los beneficios relacionados con la reducción de la mortalidad.
Dividendos de la resiliencia generados por las intervenciones de RRD

Empleo y reducción de la pobreza
- Invertir en la resiliencia estimula el crecimiento económico y el empleo. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) calcula que por cada millón de dólares de invertido en infraestructuras de adaptación al clima en el sector de la construcción se crean casi 650 puestos de trabajo en la India, 200 en China, 160 tanto en el Brasil como en Indonesia, y 120 en la Federación de Rusia.
- Las opciones para aumentar la resiliencia de las personas, como la inclusión financiera o las medidas de protección social, también constituyen buenas políticas de reducción de la pobreza y desarrollo. En Bangladesh, por ejemplo, reducir la exposición de las personas que viven en condiciones de pobreza podría evitar pérdidas de bienes por valor de 360 millones de dólares al año, lo que permitiría generar ganancias de bienestar equivalentes a 1.500 millones de dólares anuales
Beneficios económicos
- En la zona de Pratomagno (Italia) se cosecha brezo en los senderos cortafuegos El brezo recolectado se utiliza para fabricar escobas ecológicas. Los consumidores están dispuestos a pagar un 17% más que el precio de mercado por estas escobas para apoyar la prevención de incendios y proteger el hábitat de la vida silvestre.
- En España, se despliegan rebaños de ovejas, cabras y vacas para que pasten en la linde del bosque. Esto ayuda a evitar que los incendios forestales se propaguen a zonas pobladas. Los productos lácteos llevan una etiqueta que certifica la actividad de gestión del combustible para informar a los consumidores sobre el papel de los rebaños en la gestión del riesgo de incendios. En el marco de la iniciativa, los pastores reciben subvenciones públicas por cada hectárea pastada.
- Tras el incendio de Mompantero, en Italia, se puso en marcha una iniciativa para reducir la peligrosa acumulación de madera muerta. La madera se recoge y se transforma en muebles. La marca del producto dirige la atención hacia el problema de los incendios forestales extremos. La campaña multiplicó por diez las ventas de los productos entre 2018 y 2022.
Seguridad alimentaria y agricultura
- Los servicios climáticos, como las predicciones estacionales, los avisos de sequía y los índices de peligro de incendios, mejoran el rendimiento agrícola y fortalecen la seguridad alimentaria. En general, las inversiones en servicios climáticos tienen una relación costo-beneficio de 1 : 10.
- Las medidas de reducción del riesgo en las explotaciones agrícolas traen consigo muchos beneficios económicos, sociales y ambientales. En Zimbabwe, por ejemplo, los agricultores que utilizaron maíz resistente a la sequía pudieron cosechar hasta 600 kilos más por hectárea que con la variedad convencional.
- Las investigaciones realizadas en Belice demuestran que, en algunas zonas, la restauración de manglares, por pequeña que sea, genera grandes beneficios para el turismo y la pesca. Además de que almacenan y secuestran millones de toneladas de carbono, y de que han impulsado la pesca de langosta en un 66%, esta investigación afirma que el turismo de manglares puede aportar varios millones de dólares anuales y reduce el riesgo de amenazas costeras para al menos un 30% de personas más.
- Los expertos en productos agrícolas señalan que dos variedades de arroz resistentes a las inundaciones [#$dp74]ayudan a agricultores africanos a mejorar su productividad y albergan enormes beneficios potenciales para los países afectados por el cambio climático.

Resiliencia urbana
Las inversiones en RRD en las ciudades no solo reducen el riesgo de desastres, sino que también mejoran la calidad de vida en los entornos urbanos.
- Invertir en tecnologías de superficies inteligentes —como tejados solares, tejados verdes y aceras porosas y de alto albedo— generaría unos valores netos actuales de 1.800 millones de dólares en Washington D. C., US $3.6 billion in Philadelphia and US $540 million El Paso over a 40-year period. These technologies can effectively address the severe cost of worse air quality, higher pollution and excess heat in urban low-income areas
- Trees and vegetation can lower local land temperatures by up to 5-6℃ on days of extreme heat, reducing energy use for air conditioning. Urban forests also improve the quality of life in cities: they reduce air and noise pollution; help filter and regulate water and provide spaces for recreation and physical activity.
Nature-based solutions
Los sistemas de infraestructuras construidas pueden apoyarse en soluciones basadas en la naturaleza para reducir el riesgo de desastres, al tiempo que se conservan o restauran estratégicamente los ecosistemas y se apoyan los medios de subsistencia.
- Los manglares aportan más de 80.000 millones de dólares anualmente en pérdidas evitadas por inundaciones costeras y protegen a 18 millones de personas. También aportan casi 50.000 millones de dólares anualmente en beneficios no comerciales (pesca, silvicultura y ocio). Si se suman, los beneficios de la conservación y restauración de los manglares son hasta diez veces superiores a los costos.
- Los arrecifes de coral robustos son capaces de reducir la energía de las olas en un 97%, así como su altura, hasta en un 88%: un grado de protección equivalente o a veces superior al de muchas estructuras de ingeniería.
- Un programa de restauración a gran escala de las llanuras inundables aportaría muchos beneficios en Europa; entre ellos, la reducción de los costos de refuerzo de diques (229 millones de euros), la disminución del riesgo de inundaciones (1.360 millones de euros), una mayor flexibilidad en las estrategias relacionadas con el riesgo de inundaciones a largo plazo), la diversificación de la economía (por ejemplo, el turismo, 1.152 millones de euros; y la pesca, 140 millones de euros) a largo plazo y la creación de empleo a corto plazo (apoyo a unos 200.000 empleos).
Agua
- Garantizar el suministro de agua para nuestras sociedades para 2030 podría costar algo más del 1% del PIB mundial, unos 29 centavos por persona por día entre 2015 y 2030. Los beneficios económicos superan claramente los costos: cada dólar invertido en el acceso al agua y el saneamiento genera de media 6,80 dólares de beneficios.
- En Kenya, el fortalecimiento de la resiliencia ante la sequía podría ahorrar 1.300 millones de dólares, o una media de 84 millones de dólares al año, si se tienen en cuenta las pérdidas evitadas, a lo largo de 15 años en comparación con el costo de llevar a cabo una respuesta humanitaria tardía.
Aprovechamiento de los beneficios secundarios de las inversiones destinadas a la protección contra las inundaciones urbanas
Un estudio reciente destaca cómo invertir en protección contra las inundaciones urbanas puede traer consigo muchos beneficios adicionales o secundarios en varias esferas: la sociedad, la economía, el medio ambiente y los sistemas de infraestructuras.
A continuación se mencionan tres medidas para ayudar a incorporar estos beneficios en el proceso de adopción de decisiones:
- Aprovechar la investigación y los avances tecnológicos para conocer y evaluar mejor todo el espectro de beneficios que aportan las medidas de protección contra las inundaciones.
- Adoptar un enfoque más integral al llevar a cabo el análisis de la relación costo-beneficio, para captar y cuantificar mejor los beneficios secundarios de las medidas de protección contra las inundaciones urbanas.
- Planificar con antelación, incorporando soluciones basadas en la naturaleza a las estrategias de protección frente a inundaciones y explorando mecanismos de financiación alternativos, con el fin de maximizar los beneficios secundarios de los proyectos e incentivar la participación del sector privado.
El costo de la inacción
Las investigaciones sugieren que el costo del cambio climático se ha subestimado considerablemente. Si no invertimos en acción climática y reducción del riesgo de desastres, el costo económico y humano de los desastres aumentará de forma drástica.
- El número de personas que precisarán de ayuda humanitaria como consecuencia de tormentas, sequías e inundaciones podría superar los 200 millones anuales para 2030, frente a los 108 millones estimados en la actualidad. Este creciente número de víctimas humanas supondría un enorme costo económico, ya que los costos humanitarios relacionados con el clima ascenderían a 20.000 millones de dólares para 2030, según la hipótesis más pesimista.
- Si no se implementan mejores políticas de gestión hídrica, el PIB regional podría disminuir entre un 2% y un 10% de aquí a 2050.
- El agravamiento de las repercusiones del cambio climático podría desplazar a 140 millones de personas dentro de las fronteras de sus países de aquí a 2050.
La oportunidad
La COVID-19 ha afectado a miles de millones de vidas y ha dejado al descubierto graves desigualdades sistémicas. En este momento, el mundo se hunde en la recesión global más profunda desde la Segunda Guerra Mundial; las Naciones Unidas solicitan un paquete de socorro coordinado, amplio y a gran escala, que corresponda a por lo menos al 10% de la economía mundial.
Este nivel de inversión sin precedentes brinda una oportunidad única para reconstruir mejor y guiar al mundo por una senda más segura, saludable, sostenible e inclusiva. Debemos garantizar que los recursos destinados a estas inversiones no se pierdan a causa de los desastres, y que las infraestructuras nuevas no se traduzcan en nuevos riesgos.
El Marco de Sendái establece un plan mundial pactado para hacer frente a los riesgos. Debemos reforzar la capacidad de las personas, las comunidades, los países y los sistemas para comprender los riesgos, resistir a los impactos y recuperarse de ellos, persistir frente a las tensiones y transformarse tras las crisis.
Debemos actuar con urgencia y con objetivos más ambiciosos, de manera proporcional a la magnitud de la amenaza.
Actualizado por última vez el: 22 de octubre de 2024.