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Riesgo de desastres

El riesgo de desastres se expresa como la probabilidad de que se produzcan muertes, lesiones o destrucción y daños a causa de un desastre durante un período determinado.

Informe de Evaluación Global 2015 de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR)

Amenaza
=
Amenaza
X
Exposición
X
Vulnerabilidad

El riesgo de desastres se reconoce ampliamente como el resultado de la interacción entre una amenaza y las características por las cuales las personas y los lugares son vulnerables y se ven expuestos.

Qué es el riesgo de desastres

Los desastres naturales no existen;sin embargo, las amenazas naturales a menudo derivan en desastres.

En ocasiones, los desastres se conciben como perturbaciones externas, pero el riesgo de desastres es el resultado de una compleja interacción entre procesos de desarrollo que generan condiciones de exposición, vulnerabilidad y amenaza. Por tanto, el riesgo de desastres se considera la combinación de la gravedad y la frecuencia de una amenaza, el número de personas y bienes expuestos a esta, y su vulnerabilidad a los daños. El riesgo intensivo es el riesgo de desastres asociado a sucesos de baja probabilidad y alto impacto, mientras que el riesgo extensivo está relacionado con sucesos de alta probabilidad y bajo impacto.

Un hombre y una mujer viajan en barca por una calle inundada en la ciudad de Hoi An, Vietnam (2020)
Los desastres no discriminan, pero su impacto sí.
Afectan desproporcionadamente a las personas más pobres y vulnerables porque agravan las desigualdades estructurales. Foto de las repercusiones del tifón Molave en Viet Nam (2020). Fuente: Marco Gallo/Shutterstock

Las pérdidas y repercusiones que caracterizan a los desastres suelen estar altamente relacionadas con la exposición y vulnerabilidad de las personas y los lugares, así como con la gravedad del suceso peligroso.

El riesgo de desastres tiene muchas características; para entenderlo, es esencial saber que:

  • Es prospectivo: la probabilidad de pérdida de vidas, destrucción y daños en un período determinado.
  • Es dinámico: puede aumentar o disminuir en función de nuestra capacidad para reducir la vulnerabilidad.
  • Es invisible: se compone no solo de la amenaza de que tengan lugar fenómenos de gran impacto, sino también de los fenómenos frecuentes de bajo impacto que a menudo están ocultos.
  • Se distribuye de forma desigual por todo el planeta: las amenazas afectan a distintas zonas, pero el patrón del riesgo de desastres es un reflejo de la construcción social de la exposición y la vulnerabilidad en distintos países.
  • Es emergente y complejo: muchos procesos, como el cambio climático y el desarrollo económico globalizado, están creando riesgos nuevos e interconectados.

Los desastres amenazan el desarrollo, del mismo modo que el desarrollo genera riesgo de desastres

La clave para comprender el riesgo de desastres se encuentra en reconocer que los desastres son un indicador de fallas durante el desarrollo, lo que significa que el riesgo de desastres es una medida de la sostenibilidad del desarrollo. Las amenazas, la vulnerabilidad y la exposición se ven condicionadas por una serie de factores que aumentan el riesgo, como la pobreza y la desigualdad, el desarrollo urbano y regional mal planificado y gestionado, el cambio climático y la degradación ambiental.

Para comprender el riesgo de desastres no solo debemos tener en cuenta las amenazas y nuestra exposición y vulnerabilidad, sino también la capacidad de la sociedad de protegerse de los desastres. La capacidad de resistencia, absorción y recuperación de las comunidades, sociedades y sistemas frente a los desastres, a la vez que mejoran su bienestar, se conoce como resiliencia.

dimensiones, categorías y componentes del riesgo

Ilustración: dimensiones, categorías y componentes del riesgo extraídos de Bangladesh INFORM Sub-National Risk Index 2022, UNDRR (2022)

¿Por qué es importante el riesgo de desastres?

Si continúan acentuándose los actuales patrones mundiales, es decir, el aumento de la exposición, altos niveles de desigualdad, desarrollo urbano rápido y degradación ambiental, el riesgo de desastres podría aumentar hasta niveles peligrosos.

Si se mantienen las tendencias actuales, el número de desastres anuales podría pasar de unos 400 en 2015 a 560 en 2030.

UNDRR, 2022

El promedio de pérdidas económicas anuales directas provocadas por desastres ha aumentado más del doble en los últimos tres decenios, un aumento de aproximadamente el 145%: de una media de unos 70.000 millones de dólares en la década de 1990 a algo más de 170.000 millones de dólares en la década de 2010.

UNDRR, 2022

Tal y como han demostrado las investigaciones de los últimos decenios, los desastres afectan sobre todo a las personas más pobres y marginadas, a la vez que agravan las vulnerabilidades y desigualdades sociales y perjudican el crecimiento económico. El riesgo de mortalidad por desastres está estrechamente correlacionado con el nivel de ingresos y la calidad de la gobernanza del riesgo. Aunque algunos países han conseguido reducir las muertes por inundaciones y ciclones tropicales, los datos indican que el número de muertes por riesgos extensivos está aumentando. El aumento de las pérdidas y daños por desastres extensivos es una prueba de que el riesgo de desastres es un indicador de un desarrollo fallido o desigual, de procesos económicos y sociales insostenibles y de sociedades mal adaptadas.

En la mayoría de las economías, entre el 70% y el 85% de las inversiones las realiza el sector privado, el cual no suele tener en cuenta el riesgo de desastres en su cartera de riesgos. En todo el mundo ha aumentado la concentración de activos de gran valor en zonas de peligro; no obstante, parece que son los países de ingreso bajo y mediano los que sufren las mayores pérdidas por desastres si estas se analizan en relación con el nivel de ingreso del país. El riesgo de desastres es, por tanto, un problema tanto para las personas como para las empresas y los gobiernos.

Un trabajador municipal limpiando la calle en la ciudad de Calcuta tras el paso del ciclón Amphan en la India (2020)
Los desastres no son naturales. Las amenazas pueden ser naturales, pero no tienen por qué convertirse en desastres. Los desastres son consecuencia de las decisiones humanas. Foto de las repercusiones del ciclón Amphan en la India (2020) Fuente: suprabhat/Shutterstock

¿Cómo medimos el riesgo de desastres?

Detectar, evaluar y comprender el riesgo de desastres es fundamental para reducirlo.

Podemos medir el riesgo de desastres analizando las tendencias de, por ejemplo, anteriores pérdidas provocadas por desastres, ya que pueden ayudarnos a evaluar si la reducción del riesgo de desastres está siendo eficaz. También podemos estimar las pérdidas futuras realizando una evaluación del riesgo.

Las evaluaciones exhaustivas del riesgo tienen en cuenta todo el espectro de posibles desastres y sus factores subyacentes e incertidumbres. Pueden partir del análisis de fenómenos que hayan tenido lugar en el pasado, así como incorporar perspectivas de futuro, integrando los impactos previos de fenómenos que están alterando las tendencias históricas, como el cambio climático. Además, la evaluación del riesgo puede tener en cuenta sucesos poco frecuentes que no se incluyen en las previsiones de futuras amenazas pero que, de acuerdo con los conocimientos científicos, podrían ocurrir. Para anticipar fenómenos poco frecuentes es necesario contar con información y hallazgos interdisciplinarios, así como plantear situaciones hipotéticas y elaborar simulaciones, que pueden complementarse con conocimientos especializados de un amplio abanico de disciplinas.

Los datos sobre amenazas, exposición, vulnerabilidades y pérdidas mejoran la precisión de las evaluaciones del riesgo y favorecen la adopción de medidas más eficaces en materia de prevención, preparación y gestión financiera del riesgo de desastres. Los enfoques modernos de la evaluación del riesgo incluyen la elaboración de modelos de riesgos, método que surgió cuando los recursos informáticos se volvieron más potentes y accesibles. Los modelos de riesgos nos permiten simular los resultados y la probabilidad de que ocurran distintos fenómenos.

Las evaluaciones del riesgo se elaboran con el fin de estimar el posible impacto económico, infraestructural y social de una amenaza concreta o de varias amenazas. Entre los componentes de la evaluación del riesgo (y las pérdidas asociadas) se encuentran:

  • La amenaza: se define como la probabilidad de que se materialice una amenaza de cierta intensidad (por ejemplo, un terremoto, un ciclón, etc.) en un lugar específico, y suele determinarse mediante un marco histórico o una situación hipotética definida por el usuario, una evaluación probabilística de las amenazas u otro método. Algunos módulos de amenazas pueden incluir peligros secundarios (como la licuefacción del suelo o los incendios provocados por terremotos, o las mareas de tormenta relacionadas con ciclones).
  • Exposure represents the stock of property and infrastructure exposed to a hazard, and it can include socioeconomic factors.
  • Vulnerability accounts for the susceptibility to damage of the assets exposed to the forces generated by the hazard. Fragility and vulnerability functions estimate the damage ratio and consequent loss respectively, and/or the social cost (e.g., number of injured, homeless, and killed) generated by a hazard, according to a specified exposure.

Climate and disaster risks arise due to compounding and cascading hazards and impacts, leading to complex and interconnected adverse consequences for various ecological and human systems. Recent guidance acknowledges that risk assessment and management in the context of climate change requires a comprehensive, systemic perspective on risk and its underlying drivers to the compect and partly systemic nature of climate-related risks.

Se proponen diez principios clave para orientar un enfoque integral a la hora de llevar a cabo la evaluación y la planificación de riesgos:

  1. Dar prioridad al riesgo para los sistemas humanos y ecológicos.
  2. Tener plenamente en cuenta el contexto del cambio climático.
  3. Reconocer que los riesgos son complejos y sistémicos.
  4. Llevar a cabo una gobernanza del riesgo inclusiva.
  5. Utilizar enfoques multidisciplinares para determinar y seleccionar medidas.
  6. Utilizar el concepto de tolerancia al riesgo.
  7. Combatir, minimizar y evitar los riesgos mediante soluciones basadas en la naturaleza.
  8. Integrar el riesgo en todos los sectores y niveles.
  9. Reforzar la comunicación de riesgos y las fuentes de información y conocimiento.
  10. Utilizar procesos iterativos y flexibles.
Fases de la evaluación de riesgos

Esquema que muestra las fases de una evaluación del riesgo, extraído de "Technical guidance on comprehensive risk assessment and planning in the context of climate change" (Orientaciones técnicas sobre la evaluación y planificación exhaustivas del riesgo en el contexto del cambio climático), UNDRR (2022).

Las orientaciones técnicas ofrecen, además, recomendaciones específicas sobre cómo evaluar exhaustivamente los riesgos y reducirlos o combatirlos mediante la planificación. Siguen el proceso de trabajo general de evaluación del riesgo indicado en la norma 31000 de la Organización Internacional de Normalización, con sus fases principales de definición del alcance, identificación del riesgo, análisis del riesgo y valoración del riesgo:

  1. Para que la fase de definición del alcance sea adecuada es preciso diseñar una evaluación del riesgo que sirva de apoyo a la adopción de decisiones y la planificación, teniendo en cuenta los objetivos, metas y valores existentes, así como el marco de políticas y de planificación vigente.
  2. El objetivo de la identificación del riesgo es detectar los riesgos más importantes a partir de los conocimientos existentes y los aportes de expertos.
  3. En el análisis del riesgo se estudian y analizan —mediante métodos cuantitativos y cualitativos— los componentes del riesgo (amenazas, exposición y vulnerabilidades) y sus interrelaciones, las repercusiones en cadena resultantes y la posibilidad de que se produzcan consecuencias adversas para sistemas humanos o ecológicos concretos.
  4. A continuación, la valoración del riesgo permite determinar qué actuaciones se deben llevar a cabo con urgencia, así como las medidas de reducción del riesgo, en función de los niveles de tolerancia al riesgo definidos por las comunidades y las principales partes interesadas.

El riesgo puede evaluarse tanto de forma determinista (una o pocas situaciones hipotéticas) como probabilística (la probabilidad de todos los fenómenos posibles). Los modelos probabilísticos "complementan" los registros históricos al reproducir las propiedades físicas de los fenómenos y recrear la intensidad de un gran número de sucesos sintéticos (generados por ordenador). De esa forma, proporcionan una imagen del espectro total de futuros riesgos más completa que la que generan los datos históricos por sí solos. Aunque los datos y conocimientos científicos utilizados para la elaboración de modelos siguen siendo incompletos, servirán para dar una idea del "orden de magnitud" probable de los riesgos, siempre y cuando se reconozca su incertidumbre inherente.

Los modelos de riesgo son una representación de la realidad, pero su calidad depende de los datos utilizados.

La convergencia de las labores de elaboración de modelos de riesgo de los sectores público y privado augura una mayor disponibilidad de información de libre acceso y fuente abierta sobre riesgos, que puede ser utilizada por empresas, gobiernos, aseguradoras y ciudadanos. No obstante, aunque los expertos que elaboran estos modelos conocen claramente sus limitaciones, en especial a escala subnacional, es posible que los profesionales de la reducción del riesgo de desastres (RRD) que utilizan la información generada por estos modelos no las conozcan tan bien.

Contribución media de los países con riesgo creciente y decreciente de sequías a) moderadas, b) graves y c) extremas. La amenaza se calculó conforme a una escala de 12 meses.

Contribución media de los países con riesgo creciente y decreciente de sequías a) moderadas, b) graves y c) extremas. La amenaza se calculó conforme a una escala de 12 meses. Hossein Tabari et al., 2023

La imagen anterior nos ayuda a comprender los factores subyacentes que contribuyen al aumento sustancial del riesgo de sequía (Hossein Tabari et al., 2023). El estudio muestra que, tanto en los países con riesgo creciente como en los de riesgo decreciente, la amenaza constituyó el principal factor que aumentó el riesgo en todos los niveles de gravedad de la sequía y situaciones hipotéticas futuras. Por otra parte, la contribución de la exposición y la vulnerabilidad al futuro riesgo de sequía fue generalmente mayor en los países que registraban un aumento del riesgo en comparación con los que tenían un riesgo decreciente. En general, este análisis de descomposición proporciona una imagen de la compleja interacción entre los distintos factores que aumentan el riesgo de sequía y pone de relieve la necesidad de aplicar enfoques adaptados para evaluar el riesgo y mitigar el impacto de la sequía en diferentes regiones.

Aunque la evaluación del riesgo sigue planteando grandes dificultades, cada vez se dispone de más datos y modelos sobre amenazas; las herramientas y modelos para detectar, analizar y gestionar el riesgo son ahora más numerosas y útiles; y los datos y herramientas sobre riesgos se encuentran cada vez más a libre disposición de los usuarios, como parte de una tendencia mundial generalizada hacia los datos abiertos. En términos más generales —y a diferencia de 2005—, hoy en día los gobiernos y las instituciones de desarrollo son más conscientes de que el riesgo debe gestionarse de forma continua y que la gestión del riesgo de desastres requiere la colaboración de muchos asociados, así como el intercambio de información.

La matriz que figura a continuación forma parte de un proceso para evaluar la gravedad del riesgo de amenazas concretas. Consiste en la multiplicación de la puntuación de probabilidad (del 1 al 5) por la puntuación de impacto (del 1 al 5) para obtener una puntuación final de riesgo (del 1 al 25) de cada amenaza. Posteriormente, el nivel de riesgo puede clasificarse en función de la puntuación final. Para obtener más información, consulte “[#$dp111]Strengthening risk analysis for humanitarian planning” (Fortalecimiento del análisis del riesgo para la planificación humanitaria).

Matriz de riesgos (UNDRR, 2022)

Ilustración: Matriz de riesgos extraída de “Strengthening risk analysis for humanitarian planning” (Fortalecimiento del análisis del riesgo para la planificación humanitaria), UNDRR (2022).

La información sobre riesgos constituye una base fundamental para la gestión del riesgo de desastres en un amplio abanico de sectores:

  • En el sector de los seguros, la cuantificación del riesgo de desastres es esencial, dado que el capital de solvencia de la mayoría de las compañías de seguros distintos del seguro de vida está fuertemente condicionado por su exposición al riesgo de desastres naturales.
  • En el sector de la construcción, la cuantificación del riesgo previsto durante la vida útil de un edificio, puente o instalación crucial promueve la creación y modificación de los códigos de construcción.
  • En los sectores del uso del suelo y la planificación urbana, disponer de un análisis sólido del riesgo de inundación promueve asimismo la inversión en protección contra las inundaciones y posiblemente también en los cambios en los seguros.
  • A nivel comunitario, conocer los sucesos peligrosos —ya sea a partir de la memoria de los integrantes de la comunidad o de historias orales o escritas— permite fundamentar decisiones en materia de preparación e incidir en ellas, entre las cuales se incluyen los procedimientos de evacuación para salvar vidas y la ubicación de instalaciones importantes.

Es bien sabido que el riesgo no es estático y que puede cambiar muy rápidamente como resultado de la evolución de la amenaza, la exposición y la vulnerabilidad. Por tanto, los encargados de la adopción de decisiones deben empezar a actuar hoy frente al riesgo al que se enfrentarán mañana. Afortunadamente, se están diseñando nuevas metodologías y conjuntos de datos de gran utilidad, que facilitarán cada vez más la elaboración de modelos de futuros riesgos.

¿Cómo podemos reducir el riesgo de desastres?

Cuando un país ignora el riesgo de desastres y permite que este se acumule, está menoscabando su propio potencial futuro de desarrollo social y económico. Sin embargo, si invierte en la RRD, con el tiempo podrá disminuir las posibles pérdidas a las que se enfrenta, lo que le permitirá redirigir los recursos esenciales para el desarrollo.

Las amenazas no tienen por qué convertirse en desastres.

Un desastre catastrófico no es la consecuencia inevitable de un suceso peligroso; hay muchas medidas que se pueden adoptar para reducir la exposición y la vulnerabilidad de las poblaciones que viven en zonas donde se producen amenazas naturales, ya sean frecuentes o esporádicas. Podemos prevenir el riesgo futuro y reducir el existente, así como impulsar la resiliencia y apoyar a las sociedades a enfrentar los riesgos que no se pueden reducir eficazmente (conocidos como riesgos residuales).

La RRD (el objetivo en materia de políticas de la gestión del riesgo de desastres) contribuye a reforzar la resiliencia y, por tanto, a la consecución del desarrollo sostenible. Los datos de varios países, como Colombia, México y Nepal, indican que invertir en RRD es eficaz; por lo tanto, existen razones tanto políticas como económicas para reducir el riesgo de desastres. El riesgo de desastres es un riesgo compartido, y en su gestación participan las empresas, el sector público y la sociedad civil; por ello, la RRD debe considerarse un valor compartido. Así pues, la RRD requiere un enfoque multisectorial y centrado en las personas que aumente la resiliencia frente a múltiples amenazas y que genere una mentalidad basada en la prevención y la seguridad.

La gestión del riesgo de desastres (GRD) puede considerarse como la aplicación de la RRD, e incluye el desarrollo de la capacidad de una comunidad, organización o sociedad de anticiparse, hacer frente y resistir a los desastres, así como de recuperarse después de que ocurran.

Puede consultar más información sobre métodos concretos de reducción y gestión del riesgo de desastres en nuestra página sobre Reducción del riesgo de desastres y gestión del riesgo de desastres.

Conociendo y gestionando el riesgo podremos reducir notablemente las pérdidas provocadas por desastres. Por ejemplo, al reforzar sus capacidades de absorción y recuperación tras los desastres, varios países de todo el mundo han reducido el riesgo de mortalidad relacionado con las inundaciones y los ciclones tropicales. Muchos países de ingreso alto también han reducido con éxito sus riesgos extensivos. Sin embargo, las pérdidas asociadas al riesgo extensivo tienden a aumentar en los países de ingreso bajo y mediano.

Actualizado por última vez el: 04 de marzo de 2024