Vulnerabilidad
La vulnerabilidad es uno de los componentes que definen el riesgo de desastres.
La vulnerabilidad es la dimensión humana de los desastres, y el resultado de toda una serie de factores económicos, sociales, culturales, institucionales, políticos y psicológicos que configuran la vida de las personas y el entorno en el que viven.
El riesgo de desastres es el resultado de la interacción entre una amenaza y las características que dan lugar a que las personas y los lugares sean vulnerables y se vean expuestos. Esta es la cuarta sección de los Componentes del riesgo: vulnerabilidad.
¿Qué factores propician que las personas sean vulnerables?
La vulnerabilidad puede ser un concepto difícil de entender ya que suele tener un significado distinto para cada persona y porque a menudo se describe utilizando diversos términos, como "predisposición", "fragilidad", "debilidad", "deficiencia" o "falta de capacidad".
Algunas de las definiciones de vulnerabilidad han incluido la exposición además de la susceptibilidad al daño. Sin embargo, ahora se entiende que la exposición es independiente al elemento de "susceptibilidad" dentro del concepto de vulnerabilidad, ya que es posible que una persona se vea expuesta a un peligro natural y que, al mismo tiempo, no sea susceptible a él.
A pesar de que existen algunas discrepancias respecto al significado de "vulnerabilidad, la mayoría de los expertos coinciden en que para determinar la vulnerabilidad no basta con analizar los impactos directos de un peligro. La vulnerabilidad también se refiere a las condiciones medioambientales y sociales generales que limitan la capacidad de las personas y las comunidades para hacer frente al impacto de los peligros.
La vulnerabilidad es compleja; no solo guarda relación con la pobreza, si bien las investigaciones de los últimos 30 años han revelado que, por lo general, son las personas que viven en situación de pobreza quienes más suelen sufrir las consecuencias de los desastres. La pobreza es tanto un factor impulsor como una consecuencia del riesgo de desastres (especialmente en países donde la gobernanza del riesgo es deficiente), porque las dificultades económicas obligan a las personas a vivir en lugares (véase "exposición") y condiciones inseguras. La pobreza y los demás factores multidimensionales que generan vulnerabilidad dan lugar a que la susceptibilidad al impacto de los peligros se asocie a menudo, aunque no siempre, con determinados grupos, como las mujeres, los niños y niñas, los ancianos, las personas con discapacidad, las personas migrantes y los grupos de población desplazada, entre otros.
Definición de vulnerabilidad
Características determinadas por factores o procesos físicos, sociales, económicos y ambientales que aumentan la susceptibilidad de una persona, una comunidad, los bienes o los sistemas a los efectos de las amenazas.
- Terminología de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR), 2017.
La vulnerabilidad está relacionada con diversos factores, entre ellos:
Factores físicos
Por ejemplo, diseño y construcción deficientes de los edificios, planificación no regulada del uso del suelo, etc.
Las infraestructuras de transporte, como carreteras, ferrocarriles, puertos, aeropuertos y vías de navegación interior, se enfrentan desafíos sin precedentes debido al los cambios que está sufriendo el clima. A pesar de ello, se ha hecho poco énfasis en adaptar los sistemas de transporte al aumento de los riesgos que supone el cambio climático. Para subsanar esta carencia, la Comisión Económica para Europa (CEPE) ha publicado un estudio pionero que señala los tramos críticos de las principales redes y nodos de transporte terrestre de la región paneuropea y el Canadá, lugares en donde es probable que aumente el posible impacto de los riesgos climáticos.
Factores sociales
Por ejemplo, pobreza y desigualdad, marginación, exclusión social y discriminación por género, condición social, discapacidad y edad (entre otros factores), factores psicológicos, etc.
Se considera que las personas mayores (de 65 años o más) son especialmente susceptibles a los efectos de las temperaturas extremas. Las consecuencias directas e indirectas de las olas de calor y frío están relacionadas con una mayor prevalencia de enfermedades respiratorias y cardiovasculares, de modo que repercuten en las tasas de mortalidad y morbilidad de los adultos mayores. Aunque muchas de las definiciones y evaluaciones actuales de la vulnerabilidad se centran en los riesgos generales para las personas mayores, solo unas pocas profundizan en cuestiones concretas relacionadas con las temperaturas altas o bajas.
Un equipo de investigadores empleó un enfoque basado en los activos para crear un índice general de vulnerabilidad, cuyo objetivo es detectar las vulnerabilidades cotidianas de los adultos mayores. Este enfoque tiene en cuenta un amplio abanico de activos humanos, financieros, físicos, basados en el lugar y sociales, incluidos el estado de salud, la calidad de vida, el nivel educativo, el año en que se construyó su lugar residencia, el acceso a los servicios públicos, etc.
Factores económicos
Por ejemplo, el sector informal no asegurado, los medios de subsistencia rurales vulnerables, la dependencia de industrias únicas, la globalización de las empresas y las cadenas de suministro, etc.
A medida que aumenta la globalización, los países dependen cada vez más unos de otros a través de una cadena de suministro de alimentos compleja e interconectada. La pandemia mundial provocada por la COVID-19 puso de manifiesto la vulnerabilidad de esta interconexión, y expuso a posibles perturbaciones todo el proceso de trasladar los alimentos desde las explotaciones agrícolas hasta los platos de los ciudadanos de todo el mundo. Un estudio ha investigado estrategias para proteger la resiliencia de las cadenas de suministro alimentario frente a los choques ambientales y ha señalado cuáles son las esferas más cruciales que requieren de mayor investigación.
Factores ambientales
Por ejemplo, mala gestión ambiental, consumo excesivo de recursos naturales, disminución de los servicios ecosistémicos reguladores del riesgo, cambio climático, etc.
Las olas de calor y la contaminación atmosférica entrañan grandes riesgos para la salud y podrían ser cada vez más frecuentes debido al cambio climático. Un equipo de investigación de la Universidad del Sur de California ha proporcionado información sobre estos riesgos tras haber analizado seis años de datos relativos a la calidad del aire, la temperatura y los certificados de defunción. Los resultados revelan que, en comparación con los días en los que no se dieron condiciones extremas, el riesgo de muerte aumenta un 6,1% en los días de calor extremo y un 5% en los días de contaminación atmosférica extrema. Sin embargo, los días de calor extremo y contaminación atmosférica, el riesgo de muerte aumenta hasta el 21%, un efecto sinérgico que casi duplica el impacto de las exposiciones individuales combinadas.
Además, la vulnerabilidad viene determinada por procesos históricos, políticos, culturales e institucionales y por los recursos naturales que conforman las condiciones sociales y ambientales en las que se encuentran las personas. Estos procesos dan lugar una serie de condiciones de inseguridad inmediatas, como vivir en lugares peligrosos o en viviendas precarias, la mala salud, tensiones políticas o falta de instituciones locales o de medidas de preparación.
Muchos de los factores subyacentes de la vulnerabilidad —incluido el desarrollo urbano mal gestionado— están aumentando, lo cual da lugar a que esta esté aumentando en muchos países y regiones del mundo. Aunque los datos sugieren que los países más ricos y bien gobernados son capaces de reducir el riesgo de catástrofes, algunos han registrado un rápido crecimiento económico en los últimos decenios sin que la tasa de vulnerabilidad se haya reducido de forma proporcional.
Las prácticas de asistencia humanitaria agravan, en ocasiones, la vulnerabilidad
De acuerdo con las conclusiones de un estudio, las interpretaciones simplistas de la vulnerabilidad —es decir, que las personas con mayores pérdidas son más vulnerables y merecen más ayuda en comparación con las que sufren menores pérdidas— tienden a favorecer a las personas acomodadas, ya que poseen (y pierden) más bienes físicos. Este punto de vista lo comparten diversos agentes y partes interesadas, lo que permite a la élite privilegiarse, tanto en lo que respecta a los beneficios materiales como al acceso a posiciones influyentes.
Además, el hecho de que algunas organizaciones humanitarias locales dependan de agentes externos —como gobiernos nacionales y donantes— para obtener financiación y legitimidad puede dificultar aún más la interpretación contextual de la vulnerabilidad a los desastres. Esto no solo puede dar lugar a que no se preste atención a los factores sociopolíticos de la vulnerabilidad, sino que también puede contribuir a exacerbar la vulnerabilidad al reforzar relaciones de autoridad desiguales en el plano de las aldeas y entre los distintos planos.
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¿Por qué es importante la vulnerabilidad?
Al incluir la vulnerabilidad en nuestra interpretación del riesgo de desastres reconocemos que el riesgo de desastres no solo depende de la gravedad del peligro o del número de personas o bienes expuestos, sino que también es un reflejo de la susceptibilidad de las personas y los bienes económicos a sufrir pérdidas y daños. Los niveles de vulnerabilidad (y exposición) ayudan a explicar por qué algunas amenazas no extremas pueden provocar repercusiones y desastres extremos, mientras que este no es el caso para algunos fenómenos extremos. En particular, en el contexto del riesgo extensivo, la vulnerabilidad de las personas suele ser el factor que más determina el riesgo que sufren.
Cuando se trata de diferentes peligros, algunos grupos son más susceptibles que otros a sufrir daños, pérdidas y sufrimiento, y, del mismo modo (dentro de estos grupos), algunas personas presentan mayores niveles de vulnerabilidad que otras. A los grupos vulnerables les resulta más difícil reconstruir sus medios de subsistencia tras un desastre, lo que a su vez los hace más vulnerables a los efectos de amenazas posteriores. Por consiguiente, debemos reducir la vulnerabilidad para disminuir el riesgo de desastres.

¿Cómo medimos la vulnerabilidad?
La vulnerabilidad es compleja, tiene muchas dimensiones, está determinada por factores de distintos niveles —desde el local al mundial— y es dinámica, ya que se altera bajo la presión de las fuerzas que la impulsan. Además, los factores complejos que propician la vulnerabilidad de las personas no siempre son evidentes.
La cadena de causas de la vulnerabilidad, desde los factores impulsores subyacentes de la vulnerabilidad (por ejemplo, los procesos socioeconómicos) hasta las condiciones inmediatas que se manifiestan (por ejemplo, una vivienda de mala calidad), puede ser larga y compleja, pero someterla a un seguimiento nos permite detectar la evolución de la vulnerabilidad que ejerce presión sobre las comunidades. Esta presión pueden aliviarse adoptando medidas para reducir la vulnerabilidad en varios puntos de la cadena causal.
Debido a sus diferentes dimensiones, no existe un único método para evaluar la vulnerabilidad; Ideally, any assessment should adopt a holistic approach to assessing vulnerability. In reality, methods are usually divided into those that consider physical (or built environment) vulnerability and those that consider socio-economic vulnerability.
Assessing the vulnerability of the built environment to hazards is extremely important in assessing potential consequences of an event and for mainstreaming disaster risk reduction into the local development planning process. Understanding the response of existing structures to potential hazards, such as ground shaking from earthquakes and wind from tropical cyclones, requires the knowledge of building materials and engineering practices. This information base can only be reliably and sustainably developed at the local level.
Los ingenieros locales dedican cada vez más esfuerzo a averiguar la vulnerabilidad de su parque local de edificios (que varía en gran medida tanto de un país a otro como dentro de un mismo país) frente a los distintos peligros naturales. Por ejemplo, los ingenieros de Filipinas e Indonesia están desarrollando cálculos de vulnerabilidad aplicables a sus propios conjuntos de edificaciones nacionales. No obstante, estos ejemplos son la excepción. paralelamente, se siguen desaprovechando oportunidades de recopilar datos sobre daños y pérdidas (que son fundamentales para conocer los futuros riesgos) tras los desastres.
Las iniciativas para cuantificar la vulnerabilidad socioeconómica y la pobreza siguen siendo escasas, y este tipo de información rara vez se incorpora a las evaluaciones de riesgos. Cuantificar la vulnerabilidad social sigue siendo un reto, pero se han creado indicadores e índices para medir la vulnerabilidad (cuantitativos y descriptivos), tanto de ámbito mundial como comunitario. Estos indicadores suelen utilizarse para dar seguimiento a la evolución de la vulnerabilidad a lo largo del tiempo. Los enfoques cualitativos de la evaluación de la vulnerabilidad se han centrado en valorar la capacidad de las comunidades de hacer frente a los fenómenos naturales. Véase este artículo relacionado: Publicación del Mapa Mundial de Vulnerabilidad Social de Global Earthquake Model (GEM).
El análisis de la vulnerabilidad consiste en determinar las causas fundamentales o factores impulsores de la vulnerabilidad, pero también las capacidades de las personas para hacer frente a los desastres y recuperarse de ellos.
En el plano comunitario, numerosos investigadores y organizaciones no gubernamentales humanitarias y de desarrollo, así como algunos gobiernos locales, han llevado a cabo evaluaciones de vulnerabilidad y capacidad, principalmente mediante métodos participativos. Las evaluaciones de vulnerabilidad y capacidad tienen en cuenta un amplio abanico de presiones ambientales, económicas, sociales, culturales, institucionales y políticas que generan vulnerabilidad y se llevan a cabo a través de diversos marcos. De acuerdo con Benson, las evaluaciones de vulnerabilidad y capacidad suelen aplicarse como:
- Una herramienta de diagnóstico para conocer los problemas y sus causas subyacentes.
- Una herramienta de planificación para establecer prioridades y un orden entre medidas y aportaciones.
- Una herramienta de evaluación de los riesgos para ayudar a evaluar riesgos concretos.
- Una herramienta para empoderar y movilizar a las comunidades vulnerables.
Detectar sus vulnerabilidades y capacidades permite a las comunidades locales elaborar estrategias para reducir el riesgo inmediato y a largo plazo, así como determinar qué pueden hacer por sí mismas para reducirlo y dónde necesitan más recursos y ayuda externa.
¿Cómo podemos reducir la vulnerabilidad?
Dado que no podemos reducir la aparición y la gravedad de los peligros naturales, reducir la vulnerabilidad es una de las principales oportunidades para reducir el riesgo de desastres. La vulnerabilidad cambia con el tiempo porque muchos de los procesos que influyen en ella son dinámicos, como la urbanización rápida, la degradación ambiental, las condiciones del mercado y el cambio demográfico. Muchos de estos factores tienen su origen en las condiciones locales en constante cambio, pero no sería posible obtener una panorámica completa si no se reconocen las estructuras socioeconómicas y políticas nacionales y mundiales que limitan las oportunidades de desarrollo local. Esto significa que para para combatir la vulnerabilidad de forma coherente es preciso actuar en tres planos: el local, el nacional y el internacional. Véase este artículo relacionado: La rehabilitación de espacios no utilizados puede ayudar a las ciudades sudafricanas a adaptarse al cambio climático.
Entre los métodos para reducir la vulnerabilidad cabe señalar:
- implantar códigos de construcción;
- seguros y protección social (riesgo);
- hacer hincapié en la diversidad económica y los medios de subsistencia resilientes;
- conocimiento y sensibilización; y
- medidas de preparación.
En lugar de centrarse únicamente en lo que limita la capacidad de las personas de reducir su riesgo, el objetivo político de la reducción del riesgo de desastres (RRD) hace hincapié en averiguar la capacidad de las personas para resistir y recuperarse frente a los desastres, así como en mejorar la resiliencia general de las personas, la sociedad y los sistemas. Los conocimientos locales y tradicionales que poseen las comunidades vulnerables para responder a los desastres deberían constituir la base de las intervenciones exteriores para reducir el riesgo de desastres.
El desarrollo de la capacidad sostenible de RRD a escala nacional y local requiere que la capacidad se genere, se gestione y se mantenga a escala local, entendiendo, al mismo tiempo, que su responsabilidad recae en toda la sociedad y no en un solo organismo. Asimismo, no solo es necesario generar capacidades técnicas (como la gestión ambiental), sino también de promoción del liderazgo y otras capacidades funcionales y de gestión. Por último, el desarrollo de la capacidad requiere un entorno propicio, es decir, una fuerte implicación y compromiso políticos al más alto nivel.
Actualizado por última vez el: 11 de septiembre de 2024
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