Aprendizaje
Como ya se ha señalado anteriormente, la comunicación sobre el riesgo de desastres es un proceso continuo e iterativo, en colaboración con los grupos de población afectados, el cual se adapta a los cambios que se producen con el paso del tiempo y al aprendizaje continuo.
Otros recursos Gestionar el riesgo implica mantener una vigilancia constante e intercambiar información entre distintos grupos de personas. A medida que surja nueva información —ya sea fruto de la investigación científica, los avances tecnológicos, los riesgos emergentes o la opinión y experiencia de la comunidad—, deberá actualizar y ajustar sus planes de comunicación de riesgos en consecuencia con esta.
Este ciclo continuo de aprendizaje y adaptación ayuda a generar confianza y credibilidad entre la población, puesto que ve que los comunicadores del riesgo de desastres son receptivos y se comprometen a proporcionar la información más precisa, actualizada, pertinente y práctica.
El aprendizaje implica colaborar con las partes interesadas, especialmente los grupos de población en riesgo, con el fin de conocer sus puntos de vista y preocupaciones.
Para poder evaluar la eficacia de su comunicación del riesgo de desastres, deberá invertir en investigar la repercusión, de modo que pueda determinar qué funciona y qué no, las razones, e introducir las mejoras necesarias.