Un desafío común: información errónea y desinformación en el marco de la comunicación del riesgo de desastres – Consejos prácticos
Los avances tecnológicos están propulsando la difusión de información falsa a una velocidad y magnitud sin precedentes.
- Los rumores constituyen información no verificada.
- La información errónea es información incorrecta o equívoca que se difunde sin ánimo de engañar y que suelen compartir personas que la consideran veraz.
- La desinformación es información deliberadamente falsa que se comparte con el objetivo de engañar o causar daño.
La información errónea y la desinformación en la comunicación relativa al riesgo de desastres pueden aumentar considerablemente el riesgo de que estos se produzcan, ya que causan confusión y menoscaban la credibilidad de las prácticas de gestión del riesgo de desastres, así como la confianza depositada en ellas.
Por ejemplo, la desinformación sobre la gravedad y el momento en el que se producirán las amenazas naturales puede dar lugar al retraso de las evacuaciones y a una falta de preparación, o bien generar estrés y miedo a través de contenidos alarmistas innecesarios; los informes imprecisos sobre las rutas de evacuación y la ubicación de los refugios pueden dar lugar a decisiones peligrosas respecto a la reubicación; y la información errónea sobre el alcance de los daños o la disponibilidad de ayuda también puede obstaculizar las labores de recuperación tras el desastre.
Entre las recomendaciones para gestionar la información errónea y la desinformación cabe mencionar las siguientes:
- Saber qué es lo que alimenta los rumores entre determinados grupos y tratar de combatirlo. Las lagunas de información suelen llenarse con cualquier explicación al alcance, especialmente cuando se trata de temas que preocupan a las personas y en momentos de crisis. Además, a menudo son las emociones, y no la lógica, las que determinan las reacciones ante la información.
- Trate de prever lo que podría salir mal y emplee una comunicación rápida, regular y transparente a través de canales de confianza para cubrir las lagunas de información. Comunique lo que sabe, lo que no sabe y valide las emociones de las personas.
- Preste atención a la información no verificada, falsa o equívoca que esté circulando; es crucial mantenerse al corriente de rumores que puedan ser perjudiciales. Coordine con terceros para llevar a cabo un seguimiento de los rumores y vigilar las plataformas que difunden información errónea.
- Responda con cautela: a veces es necesario rebatir información incorrecta, pero es posible que ello en ocasiones alimente rumores que, de otra manera, se desvanecerían sin recibir ninguna atención.
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