De la crisis a la resiliencia: Cómo el pueblo Kemnay transformó su defensa contra inundaciones
En 2016, la tormenta Frank devastó Kembhill Park, Escocia, inundando 48 hogares y revelando la fragilidad de las defensas tradicionales. En MegaSecur, vimos cómo una comunidad pasó de la pasividad a liderar su propia gobernanza, implementando tecnología Water-Gate para proteger 32 hogares de alto riesgo y asegurar su futuro ante el cambio climático.
El colapso de lo tradicional
Durante décadas, Kemnay confió en un muro de tierra construido en 1978. Pero el clima actual no perdona diseños obsoletos. La tormenta Frank no solo trajo agua; trajo la revelación de que las defensas individuales eran insuficientes. Las casas, con bases de madera y hormigón, eran técnicamente imposibles de proteger con sacos de arena. El resultado fue desgarrador: 1.27 millones de dólares en pérdidas y familias desplazadas durante meses.
La ciencia de la auto-estabilización
En mi experiencia, he aprendido que en una emergencia cada segundo cuenta. La comunidad, a través del KPFG (Kembhill Park Flood Group), no buscó parches temporales, sino ingeniería certificada. Optaron por barreras que utilizan la propia fuerza del agua para desplegarse.
Este diseño aprovecha una ventaja física fundamental: el empuje vertical ejercido por el agua sobre el faldón de la base es aproximadamente cuatro veces superior al empuje horizontal que intenta desplazar la barrera. Esto asegura que la barrera permanezca estable incluso sobre superficies como asfalto o irregulares como la grava o el césped, sin necesidad de anclajes mecánicos permanentes.
A diferencia de los muros de concreto que tardan años en planificarse, estas soluciones modulares ofrecen respuesta inmediata. La certificación ANSI/FM 2510 no es solo un sello técnico; es la garantía de que el sistema resistirá impactos de escombros y presión extrema, algo vital para que las aseguradoras mantengan la cobertura en zonas críticas.
Gobernanza y despliegue profesional
El éxito de Kemnay no radicó solo en la tecnología, sino en su decisión de profesionalizar la respuesta. Dadas las características poblacionales, en lugar de depender de voluntarios exhaustos bajo la lluvia, se contrató a especialistas (Briggs Marine) para garantizar una instalación en menos de 4 horas (traslado de los profesionales hasta el pueblo, desplazamiento de los equipos a los sitios planificados y despliegue).
Este modelo se puso a prueba con rotundo éxito en 2023 con la tormenta Babet. Mientras vientos de 170 km/h azotaban la región, las barreras se mantuvieron firmes. Lo más inspirador fue ver cómo la "gobernanza inclusiva" permitió que los vecinos, lejos de entrar en pánico, apoyaran activamente a los operarios, reforzando el tejido social en plena crisis.
Esta solución toma relevancia en América Latina. En nuestra región, muchas comunidades sufren inundaciones recurrentes y, ante la falta de presupuesto para grandes obras de ingeniería, suelen caer en una actitud de resignación. El caso de Kemnay sirve de puente para demostrar que la autogestión comunitaria, apoyada en tecnología accesible, puede transformar la vulnerabilidad en resiliencia operativa.
Lecciones para la comunidad global de reducción del riesgo de desastres (RRD)
El caso de Kemnay ofrece tres recomendaciones clave para profesionales de la resiliencia:
1. Cerrar la brecha de implementación
No podemos esperar décadas por infraestructura fija exponiendo durante ese tiempo a las comunidades. Los sistemas móviles permiten protegerlas hoy.
2. Eficiencia económica
La inundación de 2016 costó USD 1.27 millones en seguros. El sistema Water-Gate se amortiza en un solo evento evitado. Según la CBO (Congressional Budget Office u Oficina de Presupuesto del Congreso de los Estados Unidos), cada dólar en mitigación ahorra entre 2 y 6 dólares en reparaciones; en Kemnay, este ratio alcanzó un impresionante 10:1.
3. Escalabilidad y equidad
Para los los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (SIDS) y los Países Menos Adelantados (LDCs), estas barreras son una ventaja competitiva. No requieren electricidad ni maquinaria pesada y pueden transportarse en vehículos pequeños a zonas aisladas. La serie WL de Water-Gate, ofrece barreras con alturas que van desde los 15 cm hasta los 1.52 metros y en condiciones especiales, MegaSecur las fabrica de hasta 2 metros de alto, con longitudes estándar de 9 o 15 metros que pueden unirse indefinidamente.
La UNDRR prioriza soluciones que no solo funcionen en un contexto específico, sino que sean replicables y escalables a nivel global. El modelo de Kemnay cumple con estos criterios de manera excepcional. Kemnay nos enseña que la resiliencia no es solo resistir, sino adaptarse con inteligencia y tecnología probada.
Marcelo Napoli, Director de Desarrollo para el Cono Sur de MegaSecur, cuenta con más de 27 años de trayectoria en el sector tecnológico y de seguridad, especializándose en la implementación de soluciones de vanguardia para la reducción del riesgo de desastres. Como Director para el Cono Sur, lidera estrategias de resiliencia en Uruguay, Argentina y Paraguay, enfocándose en empoderar a las comunidades para que gestionen su propia protección frente a las inundaciones. Su enfoque integra la capacidad técnica operativa con los lineamientos del Marco de Sendai, promoviendo infraestructuras no estructurales que protegen tanto los activos económicos como el tejido social de las poblaciones más vulnerables.