El problema estructural: el riesgo como factor económico invisibilizado

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El problema estructural: el riesgo como factor económico invisibilizado
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En América Latina y el Caribe, el riesgo de desastre se ha consolidado como un factor estructural que condiciona la estabilidad económica, la continuidad del empleo y la sostenibilidad de los sistemas productivos. En este contexto, la resiliencia empresarial ya no puede abordarse únicamente como una función operativa, sino como un elemento central de la gobernanza y la toma de decisiones estratégicas.

El proyecto “Dando forma a la resiliencia: el papel de las mujeres en el sector privado”, impulsado en el marco de la red ARISE, responde a este desafío posicionando el liderazgo femenino no como una agenda sectorial, sino como un componente crítico para fortalecer la continuidad del negocio, la eficiencia operativa y la capacidad de adaptación frente a riesgos climáticos y desastres.

Esta intervención se alinea directamente con las metas del Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres y su Plan de Acción de Género (GAP), posicionando al sector privado de Guatemala, Honduras y El Salvador como un referente regional en la implementación de políticas de inclusión que garantizan la resiliencia sistémica.  

Bajo la coordinación técnica y estratégica de FUNDAHRSE, y en una estrecha articulación con las redes ARISE de la región (CENTRARSE y FUNDEMAS), este Proyecto posiciona la perspectiva de género como un activo operativo de alto nivel y puso a prueba la hipótesis de que el liderazgo femenino es el eslabón perdido para garantizar la continuidad del negocio en el Triángulo Norte. Lo que inició como una investigación técnica evolucionó en un ecosistema de soluciones que transforma la gobernanza empresarial, asegurando que las economías locales no solo sobrevivan, sino que prosperen bajo presión

Para validar esta premisa, se ejecutó un diagnóstico regional que no fue una recolección de datos, sino la identificación de las barreras estructurales que impiden que el talento femenino se convierta en una ventaja competitiva. Estos hallazgos marcaron la hoja de ruta para pasar de la conciencia a la acción técnica.

De la evidencia a la acción: qué impide que el liderazgo femenino escale

En Guatemala, la participación de la mujer en la gestión de riesgos es una realidad tangible. El 67% de las empresas ya integra a mujeres en sus procesos de gestión de riesgos. Sin embargo, este liderazgo se concentra mayoritariamente en niveles operativos y de gerencia media, donde se valora profundamente su visión colaborativa, empática y marcadamente preventiva. A pesar de este despliegue operativo, el ascenso a la alta dirección sigue siendo el principal cuello de botella. La dificultad para conciliar la vida laboral y personal afecta al 33% de las mujeres, lo que se traduce en una baja representación en juntas directivas (un 16% a nivel regional). No obstante, el país presenta oportunidades institucionales de alto valor, como el fortalecimiento de la red ARISE Guatemala y los avances en certificaciones estatales, destacando el Sello de Igualdad de Género de CONRED en su categoría Plata.

Honduras muestra las cifras más altas de representatividad, con un 72.5% de las empresas reportando liderazgo femenino en roles estratégicos, incluso en sectores que tradicionalmente han sido masculinizados. Las líderes hondureñas son reconocidas por su capacidad de planificación preventiva y por fomentar una cultura organizacional altamente adaptable frente a la adversidad. Los desafíos, sin embargo, son persistentes: brechas salariales, falta de visibilidad y retos de conciliación siguen frenando el potencial pleno. A esto se suma una penetración aún mínima en los espacios gremiales de decisión. El valor estratégico de Honduras se encuentra en su robustez asociativa con la existencia de Comités de Género en cámaras de comercio clave sumado al compromiso institucional de FUNDAHRSE con su nueva Política de Género, marcan una ruta clara hacia la profesionalización del liderazgo resiliente.

El Salvador presenta que el 63% de las empresas cuenta con mujeres en roles estratégicos, especialmente en áreas de Gobernanza (ESG) y cumplimiento normativo. Sin embargo, este liderazgo surge de las capacidades individuales de las mujeres y no necesariamente de una política corporativa intencional. Esta falta de estructura se manifiesta en lo que el informe denomina la "paradoja del desconocimiento": el 67% de los consultados ignora si existe una perspectiva de género en sus políticas de riesgo. Además, persisten sesgos en los procesos de promoción y una baja participación en proyectos de acción climática. La gran oportunidad para El Salvador reside en su base empresarial: las mujeres ya lideran el 64% de las microempresas, lo que ofrece una plataforma sólida para escalar este liderazgo hacia las grandes corporaciones y convertir la equidad en un mandato de negocio.

El informe resumen de hallazgos, percepciones, desafíos y oportunidades en el liderazgo de género y RRD en Guatemala, Honduras y El Salvador resalta que la transición hacia una alta dirección inclusiva representa un potencial de crecimiento económico para la región que hasta ahora no ha sido capitalizado, convirtiendo la equidad en un imperativo de eficiencia financiera. 

El informe se encuentra disponible aquí.   

De la teoría a la práctica: cómo se traduce la evidencia en soluciones

Para traducir el diagnóstico en acción estratégica, el análisis regional no se limitó a describir tendencias, sino que identificó los factores estructurales que condicionan el aprovechamiento del liderazgo femenino como activo para la resiliencia empresarial.

En los tres países del Triángulo Norte —Guatemala, Honduras y El Salvador— se observa un patrón común: la participación de las mujeres en la gestión del riesgo es significativa, pero su influencia disminuye a medida que se avanza hacia los niveles de toma de decisión estratégica. En promedio, más del 60% de las empresas integran mujeres en funciones relacionadas con la gestión de riesgos; sin embargo, su representación en juntas directivas y espacios de decisión se mantiene considerablemente más baja, evidenciando un cuello de botella estructural en la gobernanza empresarial. 

Este desbalance no responde a una falta de capacidades, sino a barreras persistentes como las brechas en conciliación laboral, sesgos en los procesos de promoción y la ausencia de mecanismos institucionales que faciliten la progresión hacia roles estratégicos. Como resultado, el liderazgo femenino se expresa principalmente en niveles operativos y de gestión media, donde aporta enfoques colaborativos, preventivos y orientados a la anticipación del riesgo, pero sin incidir plenamente en la definición de inversiones, políticas corporativas o estrategias de continuidad del negocio.

Al mismo tiempo, el análisis revela oportunidades diferenciadas que permiten avanzar hacia la institucionalización de este liderazgo. En Guatemala, el fortalecimiento de redes empresariales y mecanismos de certificación pública abre espacios para integrar criterios de igualdad en la gestión del riesgo. Honduras destaca por una mayor representatividad femenina en roles estratégicos y por avances institucionales como la adopción de políticas de género en el sector empresarial. En El Salvador, la alta participación de mujeres en micro y pequeñas empresas constituye una base sólida para escalar este liderazgo hacia estructuras corporativas más amplias, siempre que se aborden las brechas de formalización y conocimiento institucional.

En conjunto, estos hallazgos y la experiencia conjunta de 75 líderes empresariales confirman que la transición hacia una gobernanza empresarial más inclusiva no es únicamente una agenda de equidad, sino una condición necesaria para fortalecer la resiliencia sistémica. La evidencia demuestra que cuando el liderazgo femenino logra incidir en los espacios de decisión, se mejora la capacidad de anticipación, adaptación y respuesta frente a eventos extremos, generando beneficios directos en la continuidad operativa y la estabilidad económica.

Institucionalizar la resiliencia: de iniciativas aisladas a gobernanza empresarial  

Este documento de trabajo en fase de validación constituye la propuesta técnica base para transformar la estructura del sector privado en Honduras, El Salvador y Guatemala. Su valor real radica en que operacionaliza la resiliencia a través de acciones puntuales, como programas de mentoría y procesos de selección inclusivos. Al presentarse como una hoja de ruta viva, permite que las empresas del Triángulo Norte adapten estas estrategias a su realidad operativa antes de su adopción definitiva, asegurando que la gestión del riesgo no sea un plan estático, sino una política institucional dinámica que protege el empleo y la continuidad económica. Con soluciones validadas a nivel nacional, el proyecto avanzó hacia su institucionalización. La Hoja de Ruta se encuentra disponible aquí

Con las soluciones validadas a nivel nacional, el proyecto escaló la conversación al ámbito regional. El IV Foro ARISE 2025 no fue solo un evento de cierre, sino el espacio de posicionamiento estratégico donde se consolidó el compromiso del sector privado y organismos internacionales para integrar estos resultados en las agendas de inversión y políticas de sostenibilidad de las Américas.

Escalar el impacto: del nivel nacional al posicionamiento regional

Bajo la consigna de ‘Materializar un futuro sostenible y resiliente’ en la Semana de la Sostenibilidad (Honduras, 2025), el IV Foro ARISE 2025 Américas y el Caribe se consolidó como el espacio de posicionamiento estratégico de la región.  El impacto de este encuentro radicó en la metodología de co-creación a través de seis (6) mesas de diálogo multisectorial, integradas por organismos como la OIM, CARE International y líderes industriales.

Este ejercicio de inteligencia colectiva permitió destilar los hallazgos en cuatro ejes de acción prioritarios que transforman la gestión de riesgos en un motor de competitividad: 

  • Superación de barreras estructurales: Se identificó la necesidad de mitigar sesgos de percepción en sectores de alta complejidad (manufactura y agroindustria) y la falta de infraestructuras de cuidado limitan la competitividad. La resiliencia exige transformar las políticas internas para que la equidad sea una estrategia de gestión de riesgo y no una cuota.
  • Capacidad técnica y toma de decisiones: El fortalecimiento de la resiliencia depende del acceso de las mujeres a educación técnica en gestión de riesgos, finanzas y cambio climático, permitiéndoles influir directamente en políticas públicas y marcos de inversión.
  • Prevención sobre recuperación: El enfoque estratégico debe virar hacia la prevención inclusiva vinculada a la cadena de valor. Esto permite que las comunidades desarrollen autonomía económica, garantizando la estabilidad de los mercados locales y regionales ante crisis. Innovación y ecosistemas financieros: La creación de productos financieros con enfoque de género y la adopción de tecnologías emergentes (IA) son motores de innovación que promueven resultados financieros sólidos y resiliencia a largo plazo

La síntesis de las seis (6) mesas de diálogo, que fundamentan estas soluciones innovadoras y resilientes  se encuentra disponible aquí

Validar el modelo: evidencia de que el liderazgo femenino mejora la resiliencia

Este informe regional definitivo se consolida como una herramienta de validación estratégica que trasciende la teoría para ofrecer evidencia técnica sobre cómo el liderazgo de las mujeres garantiza la continuidad económica y social ante el riesgo de desastre. La investigación se realizó en Honduras, Guatemala y El Salvador, bajo la coordinación de FUNDAHRSE y en colaboración con CENTRARSE (Guatemala) y FUNDEMAS (El Salvador). Su valor estratégico radica en la sistematización de buenas prácticas reales y exitosas que demuestran que la resiliencia se vuelve operativa cuando las mujeres lideran. El documento no solo identifica brechas, sino que ofrece soluciones probadas que conectan directamente con la necesidad detectada en el territorio:

El informe documenta cómo empresas en Centroamérica han logrado alinear sus operaciones con el Marco de Sendai y los ODS a través del diálogo y la sinergia con sus grupos de interés. Estas experiencias, doce en total, sirven como modelos replicables para que otras organizaciones pasen de la teoría a la implementación.

Adicionalmente, el informe subraya que las comunidades, al recibir las herramientas y enseñanzas correctas a través de liderazgos femeninos, dejan de ser víctimas de los desastres para convertirse en transformadoras de su propio entorno, asegurando la continuidad de la vida y la economía local.

La evidencia presentada confirma que la inclusión de mujeres en la gestión de riesgos mejora la comunicación y la flexibilidad organizacional. Esto garantiza que, ante un evento extremo, las respuestas no sean genéricas, sino que respondan a la realidad específica de las poblaciones más vulnerables. El informe demuestra con hechos que una comunidad con las herramientas adecuadas y liderada con visión de género puede cambiar su destino, convirtiendo la gestión del riesgo en un motor de desarrollo sostenible y protección real del territorio.

El informe se encuentra disponible aquí

Sostener el cambio: capacidades y herramientas para el largo plazo

El impacto final de este ciclo de resiliencia se materializa en el fortalecimiento de capacidades. Como respuesta directa a la brecha de especialización detectada en el diagnóstico inicial, donde el liderazgo femenino se percibía como operativo y no estratégico, se diseñó este programa de formación de alto nivel. Este curso es la herramienta definitiva para que las mujeres líderes asuman la dirección técnica de la gestión de riesgos, cerrando el círculo entre la evidencia encontrada y la acción profesional necesaria para dirigir el cambio en la región.

Este programa ha sido diseñado para cerrar la brecha entre la gestión operativa y la dirección estratégica, enfocándose en tres ejes clave:

  • Gobernanza y Acción Climática: Herramientas para integrar el análisis de riesgo climático en la planificación del desarrollo y las políticas públicas.
  • Liderazgo basado en resultados: Metodologías para fortalecer la incidencia de las mujeres en los espacios donde se definen presupuestos y estrategias de resiliencia.
  • Gestión del cambio en el territorio: Capacidades para dirigir procesos de adaptación que protejan el tejido social y económico frente a eventos extremos.

Este curso representa una oportunidad para que las expertas de la Red sigan liderando la agenda de reducción de riesgos en la región con herramientas de vanguardia. La resiliencia de nuestras comunidades depende de la solidez técnica de quienes las dirigen.

Toda la información sobre el programa y registro disponible aquí: Fortalecimiento del liderazgo de la mujer en la gestión de riesgos y acción climática.

Multiplicar el impacto: difusión y cambio de narrativa

Para garantizar que este cambio de paradigma sea permanente y replicable, se activó una estrategia de visibilidad y difusión asíncrona. A través de podcasts y recursos multimedia, los testimonios de éxito se transformaron en un activo de incidencia que trasciende el proyecto, inspirando a otras empresas a adoptar el liderazgo femenino como una norma de seguridad y competitividad.

Video recopilatorio sobre el taller y los testimonios de los participantes presenciales: indica la dinámica de co-creación y las impresiones directas de los protagonistas que están definiendo las nuevas hojas de ruta para el sector privado

Podcast con representantes de un líder por país para destacar el papel de las mujeres en la gestión de riesgos y la resiliencia empresarial: profundiza las buenas prácticas de liderazgo femenino y acción climática.

Video resumen del proyecto: ofrece una visión integral de los logros alcanzados por el proyecto, conectando la estrategia regional con los beneficios tangibles detectados en las comunidades.

En conclusión, este proyecto ha trascendido la generación de documentos para impulsar una nueva arquitectura de resiliencia regional. Al institucionalizar la sinergia entre FUNDAHRSE, CENTRARSE y FUNDEMAS, se ha propiciado un ecosistema donde el liderazgo femenino ya no es un tema de cumplimiento social, sino la columna vertebral de la continuidad del negocio y la seguridad de las comunidades más vulnerables. 

Lo que queda instalado no es solo una hoja de ruta, sino un modelo de gobernanza inclusiva escalable y replicable en otros países. Los resultados demuestran que invertir en la reducción del riesgo con visión de género es la estrategia más eficiente para blindar el empleo, proteger la inversión privada y garantizar que el crecimiento económico de las Américas y el Caribe sea verdaderamente resiliente ante las incertidumbres climáticas del futuro. Este es el punto de partida hacia una transformación sistémica del sector privado regional. 

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Hoja de ruta regional PDF, 0.6 MB Spanish

Last checked: 7 Mayo 2026

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