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Preguntas frecuentes

Preguntas frecuentes

A continuación encontrará las respuestas a preguntas clave sobre la reducción del riesgo de desastres.

Periodista con micrófono entrevistando a una persona afectada durante una grave inundación en la zona rural de Sakon Nakhon, Tailandia

¿Por qué la RRD no es una prioridad para el gobierno?

La reducción del riesgo de desastres (RRD) no suele ser un asunto de prioridad porque requiere inversiones a largo plazo, y es posible que los beneficios no sean visibles durante el mandato del gobierno electo. Las medidas en materia de RRD se consideran un seguro contra algo que podría ocurrir, pero no siempre están vinculadas a un peligro inmediato. Cuando las medidas de este ámbito funcionan correctamente, su éxito es invisible; es decir, al no producirse un desastre, nadie es consciente del éxito y, por tanto, no hay recompensa política. Sin embargo, el cambio climático y el aumento palpable del número de desastres en todo el mundo están modificando esos cálculos. Cuando causan daños considerables a las infraestructuras, los desastres pueden poner en peligro la seguridad nacional y el apoyo popular a los cargos electos.

¿La RRD es eficaz en función de los costos?

Invertir en RRD suele dar lugar a un gran ahorro en concepto de pérdidas y costos de reconstrucción evitados. Según un estudio publicado en el Informe de Evaluación Global sobre la Reducción del Riesgo de Desastres 2015 de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR), su relación costo-beneficio es de entre 3 : 1 y 15 : 1, o incluso superior en algunos casos. Tanto el Banco Mundial como el Servicio Geológico de los Estados Unidos consideran que la gestión del riesgo puede reportar importantes beneficios, y que las pérdidas económicas a escala mundial provocadas por desastres durante la década de 1990 podrían haberse reducido en 280.000 millones de dólares de los Estados Unidos (en adelante, dólares) si se hubieran invertido 40.000 millones de dólares en medidas preventivas. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) estima que cada dólar invertido en prevención genera un ahorro de siete dólares en recuperación. La Agencia Federal para el Manejo de Emergencias de los Estados Unidos afirma que cada dólar invertido en prevención ahorra entre 4 y 7 dólares en recuperación.

¿Es el riesgo de desastres un problema de desarrollo?

Sí, los desastres y la RRD constituyen una cuestión de desarrollo. Se ha reconocido de forma inequívoca que la RRD es fundamental para cumplir la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible.

¿Cuáles son los límites de la RRD?

La RRD permite reducir el impacto de los desastres, pero no puede hacer que una región o nación sea totalmente invulnerable a ellos. Los sistemas de alerta temprana ayudan a reducir el impacto de un tsunami si las personas saben qué hacer cuando se emite la alerta, pero no pueden proteger a quienes estén en la playa frente a una ola de 10 metros. Cada comunidad cuenta con capacidades distintas para hacer frente a los desastres, pero incluso los países ricos que invierten abundantemente en la reducción de riesgos pueden sufrir daños graves, como ocurrió cuando el huracán Katrina azotó Nueva Orleans, en 2005.

Cifras según los Objetivos del Marco de Sendai en 2022
Indicadores globales de las metas A a D del Marco de Sendái, que comparan mortalidad, personas afectadas, pérdidas económicas e infraestructuras vitales y servicios en distintos períodos.
Análisis de las metas mundiales. Fuente: Mecanismo de seguimiento del Marco de Sendái, 2022

Mecanismo de seguimiento del Marco de Sendái

El mecanismo de seguimiento del Marco de Sendái vigila los avances de los distintos países a medida que estos crean mecanismos de reducción del riesgo de desastres y estructuras para presentar informes.

¿Es necesario ser un país rico para aplicar políticas de RRD?

Las políticas de RRD son más una inversión que un costo; asimismo, son más una cuestión de prioridades que de costos. Hay medidas de bajo costo que permiten salvar vidas y proteger los medios de subsistencia, como el Programa de Voluntarios de Preparación frente a Ciclones de Bangladesh, o la inclusión de la RRD en los planes de estudio escolares. Otras medidas aumentan los costos, pero no de forma prohibitiva; por ejemplo, mejorar la construcción para hacerla más resiliente podría aumentar los costos tan solo un 4%, una cifra que no es tan alta si se compara con lo que cuesta la reconstrucción cuando ocurre un desastre. El mensaje es: “Construir para durar” para evitar tener que “reconstruir mejor”.

¿Por qué ha tomado tanto tiempo incluir la RRD en las políticas de socorro humanitario y desarrollo?

Históricamente, los desastres se consideraban acontecimientos naturales impredecibles, frente a los cuales lo único que podían hacer la ciudadanía y el gobierno era responder. La mayoría de los gobiernos, organizaciones no gubernamentales e incluso países donantes centraron su atención en las medidas de emergencia. Hoy en día, los expertos conocen mejor las causas y los factores socioeconómicos que influyen en el origen de los desastres y han demostrado que es posible adoptar políticas antes de que se produzcan. Las políticas de RRD se conciben actualmente como soluciones capaces de ayudar a reducir el impacto de los desastres, así como a fortalecer la resiliencia de las comunidades frente a futuras amenazas. Dejar atrás los enfoques basados en la reacción para adoptar un modelo basado en la prevención es un proceso lento, pero que ya está en marcha.

Gráfico sobre la financiación relacionada con desastres
Financiación relacionada con desastres entre 2010 y 2019; comparando prevención y preparación, reconstrucción y respuesta de emergencia.
Pequeñas asignaciones para la RRD. Fuente: “International Cooperation in Disaster Risk Reduction: Meta F: UNDRR, 2021

¿Hay relación entre los desastres y los conflictos?

Los desastres causados por amenazas naturales como terremotos, sequías, erupciones volcánicas, inundaciones, tsunamis y huracanes pueden causar graves repercusiones sociales. Al dar lugar a trastornos generalizados en la vida y los medios de subsistencia de las personas, pueden llegar a provocar agravios que desemboquen en conflictos. Inmediatamente después de que se produce un gran desastre, la infraestructura física de un país puede verse afectada, lo cual impide la distribución adecuada de alimentos y suministros médicos; asimismo, las cosechas quedan destruidas, dando lugar a escasez de alimentos, y también pueden producirse conflictos localizados por los recursos. Los desastres también destruyen instituciones sociales y políticas clave, lo cual pone en peligro la estabilidad social.

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas celebró una reunión, en junio de 2023, con el objetivo de estudiar cómo afecta el cambio climático a la capacidad de las misiones políticas especiales y de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas a la hora de cumplir sus mandatos: desde el acceso básico a las poblaciones en riesgo y su protección hasta la gestión de las tensiones y el apoyo a los procesos de paz y a la paz sostenible.

El impacto de un desastre en comunidades divididas puede avivar las llamas de las controversias, pero también apagarlas. La región indonesia de Aceh era el escenario de un conflicto duradero y amargo entre los separatistas y el gobierno central, cuando el tsunami del océano Índico azotó sus costas en diciembre de 2004. La devastación pareció ayudar a las comunidades en conflicto a empezar de cero, hasta llegar a un compromiso formal en 2005 (Enia, 2008). Sin embargo, la misma ola de destrucción no pareció influir demasiado en la guerra civil de Sri Lanka(Sengupta, 2005).

En Somalia, la sequía y el conflicto obligan a huir a 3,8 millones de personas

El número de personas obligadas a huir de la sequía y el conflicto en Somalia ha alcanzado los 3,8 millones; un nuevo máximo hasta la fecha. Las organizaciones internacionales advierten que podrían sumarse otros cientos de miles más en los próximos meses.

Nuevos desplazamientos por conflictos, violencia y desastres en el mundo (2021).
Desplazamientos internos en 2021 por conflictos (azul) y desastres (naranja).
Nuevos desplazamientos por conflictos, violencia y desastres en el mundo (2021). Fuente: Observatorio de Desplazamiento Interno, 2022.

Desplazamiento de poblaciones

El Informe Mundial sobre Desplazamiento Interno 2022, elaborado recientemente por el Observatorio de Desplazamiento Interno (IDMC, por sus siglas en inglés) del Consejo Noruego para Refugiados, pone de manifiesto la relación existente entre los desastres y el desplazamiento.

  • En 2021 se produjeron 38 millones de desplazamientos internos.
  • De estos, 23,7 millones se produjeron por desastres relacionados con las condiciones meteorológicas.
  • La mayoría de los desplazamientos nuevos y repetidos provocados por desastres en 2021 tuvieron lugar en Asia Oriental y el Pacífico, así como en Asia Meridional; en conjunto representaron alrededor del 80% del total.
  • Muchos desplazamientos se produjeron en forma de evacuaciones preventivas, pero la magnitud de la destrucción de viviendas en el caso de algunos de los desastres indica que un número considerable de personas se enfrenta a un probable desplazamiento prolongado.
  • El volcán Nyiragongo, en la República Democrática del Congo, entró en erupción en mayo y provocó más de 599.000 desplazamientos, la cifra más alta alcanzada a causa de un fenómeno geofísico en 2021 y la más alta a causa una erupción volcánica desde que los datos se hicieron disponibles en 2008.
  • La cifra mundial registrada a raíz de conflictos y violencia fue la más alta hasta la fecha: 14,4 millones; y algunos países como Etiopía, la República Democrática del Congo y el Afganistán también registraron máximos históricos.

¿Debería la RRD constituir una política obligatoria?

Los desastres representan hoy una de las mayores amenazas para el desarrollo sostenible y la seguridad humana. Aunque sus repercusiones pueden reducirse considerablemente mediante una buena gestión del riesgo de desastres, las políticas de RRD aún no son obligatorias.

Conforme al Marco de Sendái, que no es un acuerdo jurídicamente vinculante, cada Estado tiene la responsabilidad primordial de prevenir y reducir el riesgo de desastres. Las responsabilidades deben compartirse entre los gobiernos nacionales y las instituciones, sectores y partes interesadas pertinentes. La gestión del riesgo de desastres debe proteger a las personas y los bienes vitales, al tiempo que promueve y protege todos los derechos humanos, incluido el derecho al desarrollo. Para lograrlo, es necesario contar con la participación de todas las instituciones públicas y con la implicación y colaboración de toda la sociedad. También se debe llevar a cabo prestando especial atención a los más afectados por los desastres —sobre todo las personas en situación de pobreza— y teniendo en cuenta las cuestiones de género, la edad, la discapacidad, y los aspectos culturales, en todas las políticas y prácticas. Es preciso empoderar a las instituciones y comunidades locales, y promover el liderazgo de las mujeres y la juventud.

Aunque el Marco de Sendái no es un documento vinculante, el acuerdo ha sido adoptado y aprobado unánimemente por la Asamblea General de las Naciones Unidas. La mayoría de los países cuentan con un coordinador del Marco de Sendái para respaldar su aplicación. Dicho marco promueve la adopción de estrategias nacionales y locales en materia de RRD, junto con cambios legislativos para lograr una mejor gobernanza del riesgo. Su objetivo es generar un entorno propicio para reducir los riesgos que plantean las amenazas naturales, evitar que surjan nuevos riesgos y lograr que las comunidades estén más seguras.

Tendencia de la adopción de estrategias nacionales de reducción del riesgo de desastres entre 2015 y 2021.
Fuente: “Status report on Target E”, UNDRR, 2023.

Avances respecto a las estrategias de RRD

El informe sobre la meta E de 2023 pone de relieve la continua labor de los gobiernos para diseñar estrategias nacionales y locales de RRD que se ajusten al Marco de Sendái y fomentar la integración entre la RRD, el cambio climático y el desarrollo sostenible.

  • Desde la adopción del Marco de Sendái, en 2015, se han producido avances considerables en lo que respecta a la formulación de estrategias nacionales de RRD en el plano mundial.
  • También en el plano regional se han registrado grandes avances: las cinco regiones han adoptado estrategias regionales en las Plataformas Regionales, las cuales han desempeñado un papel de peso a la hora de mejorar los conocimientos y la sensibilización, así como para acelerar la implementación de la RRD.
  • En el plano local, el número de países que han comunicado al mecanismo de seguimiento del Marco de Sendái que disponen de estrategias locales de RRD casi se ha duplicado: de 51 en 2015 a 91 en 2022.

Derecho y RRD

Cada vez se reconoce más que el derecho relativo a los desastres es una herramienta crucial para proteger mejor a la ciudadanía frente al riesgo de desastres y para que los gobiernos y las principales partes interesadas del ámbito de la RRD rindan cuentas por sus políticas. Como hemos visto en los medios de comunicación, los alcaldes y representantes del gobierno pueden ser procesados y encarcelados por no haber planificado y prevenido riesgos evidentes para la vida y el bienestar de la ciudadanía.

En diciembre de 2015, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) publicaron La lista de verificación sobre derecho y reducción de riesgo de desastre, junto con una guía que la acompaña, El manual sobre derecho y reducción del riesgo de desastres, con el fin de ofrecer orientaciones prácticas en este ámbito del derecho. En 2019 se elaboró una nueva lista de verificación.

Fiji y la legislación climáticamente inteligente en materia de desastres

Niña indígena de Fiyi caminando sobre terreno inundado en Fiyi

En Fiji, el Gobierno y los responsables nacionales e internacionales de dar respuesta a los desastres están trabajando conjuntamente para examinar e integrar sus leyes de gestión de riesgos climáticos y de desastres, con el objetivo de establecer un sistema de gestión de riesgos de desastres inteligente desde el punto de vista del clima que sea más fuerte y eficiente y que permita atender e implicar a las personas más expuestas.